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miércoles 15 de febrero de 2017, 01:00

Indigna a laicos que la jerarquía no

A las organizaciones de laicos les pareció también desafortunada la postura de la jerarquía eclesial sobre el caso de acoso sexual a una joven en una parroquia de Limpio.

Jorge Moreno, integrante de la Comunidad de Vida Cristiana (CVX), reveló que tanto su agrupación como otros movimientos laicos están indignados por la “actitud de encubrimiento” por parte de las autoridades de la Iglesia con respecto al padre Silvestre, ex párroco de esa ciudad.

Coinciden con miembros del Movimiento de Profesionales Católicos y el Movimiento de Apostolado en los Medios Sociales Independientes (Miamsi) que la cúpula religiosa debe colaborar en lo judicial para reparar el daño moral infligido a la joven.

“En estos tres movimientos, hay indignación. De hecho, antes de la carta ya estábamos indignados”, apuntó sobre el pronunciamiento que hicieran –en diciembre pasado– pidiendo a la Iglesia celeridad y transparencia en la investigación de casos de abuso dentro de la curia local.

Para Moreno, el cura denunciado debe someterse al proceso penal, más aún tras reconocer ante sus superiores que “cometió el hecho”.

Rechaza, a su vez, la intención del arzobispo Edmundo Valenzuela de querer “minimizar las denuncias contra sacerdotes” que incurren en abuso o acoso sexual.

“Para mí es una actitud de encubrimiento, no porque quieran encubrir a la persona, sino que lo que ellos buscan es evitar el escándalo hacia la Iglesia Católica. Hay un celo excesivo hacia este tipo de escándalos. Históricamente la Iglesia fue así, eso no me extraña”, reflexionó sobre el tenor empleado por el líder religioso en una carta dirigida a los jóvenes de la diócesis afectada.

“Puso por escrito ahora su pensamiento retrógrado, entonces, a mí me parece muy torpe eso. Si hubiese sido él, aunque tenga ese pensamiento, no hubiese escrito eso: me parece que hay un poco de torpeza política”, remarcó.

reparación. En cooperación con referentes de otros movimientos laicos, dijo, vienen realizando una serie de reflexiones y acciones en torno a las denuncias de abuso sexual.

Es por eso que buscan que las personas denunciantes reciban apoyo porque en el pronunciamiento del arzobispo “no hay una intención real de reparar la situación”.

Cada conferencia episcopal –apuntó– tiene elaborado un protocolo para dar seguimiento a casos como el relatado.

“En el documento madre se habla de la colaboración de la Iglesia Católica con la Justicia. Sin embargo, lo que nosotros vemos es que en la Iglesia paraguaya no está colaborando con la Justicia. De hecho, en la reunión que tuvimos con el arzobispo él dijo que la Iglesia no está obligada a colaborar con la Justicia”, refirió aludiendo a la entrevista mantuvieron con Valenzuela tras requerir a las autoridades evitar un “silencio cómplice”.

En esa ocasión, según Moreno, el arzobispo les explicó que la Iglesia tiene su propio protocolo y que la Justicia civil tiene que hacer su trabajo por su cuenta, que corren por carriles separados. “Es como que ellos no van a obstruir a la Justicia y que tampoco van a colaborar”, apuntó.

equivocación. Esa posición es de la jerarquía y no acompañan, en razón de que “la mayoría de los laicos están indignados”. En contrapartida, dijo, están con la postura “de que hay que hacer algo, que no podemos continuar con esto”.

“Me parece una torpeza por la forma en que está redactada la carta porque habla de reparar los daños y le mandamos (al párroco de Limpio) a un retiro espiritual. Como laico católico, mi postura de reparar el daño es admitir el hecho, pedir perdón públicamente y aparte me someto a lo civil para reparar el daño de verdad”, contrapuso.

A su criterio, la Iglesia debe acercarse a la víctima y no buscar silenciar el hecho. “Si realmente quiere reparar el daño como institución, la jerarquía de la Iglesia debería acogerle a la víctima, trabajar con ella, asesorarla, si hace falta sicólogo ponerle uno. Y debería colaborar con la Justicia, más aún si es que reconoció su culpa. Después vendrán las sanciones canónicas”, insistió.

El presbítero Silvestre fue imputado por coacción sexual, pero con chicanerías busca anular el proceso, según coincidieron la fiscala Luciana Ramos –que lo imputó– y la jueza Elsa Idoyaga, quien iba a ordenar su prisión preventiva.