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Especiales
jueves 11 de agosto de 2016, 09:15

Ilustradores buscan formar mangakas paraguayos

José Bordon (24) y Édgar Riquelme (28) son dos jóvenes que buscan que las personas interesadas en el arte del manga (cómic japonés) puedan formarse profesionalmente. Con este objetivo en mente abrieron hace meses la tienda Mugen Store, donde venden materiales especiales para dibujar las historietas.

El lugar se encuentra ubicado en Chile 1542 esquina Roma y Sicilia, frente al colegio Comercio N.º 1. Allí se encuentra la tienda desde hace cuatro meses junto con el instituto de arte Kike Olmedo, que recibe a quienes deseen formarse como dibujantes.

Los dueños de Mugen vieron la necesidad de fomentar la producción del dibujo en este lugar y pensaron en que la mejor idea sería traer desde Japón los materiales necesarios para dibujar manga, como portaminas de colores, marcadores y lápices especiales.

"En el instituto se enseñan varios rubros del dibujo, como ilustración general del cuerpo humano, de manera digital, y también se enseña a dibujar manga, del cual se desprenden varias divisiones: manga para niños, digital y tradicional", indicó José.

"Queremos que quienes accedan a este lugar puedan tener sus materiales exclusivos en la tienda y, de esa manera, puedan producir sus historias", añadió.

Además, en cuanto a la enseñanza del manga, comentó que la idea de las clases es "enseñar de la manera más japonesa posible", siempre haciendo referencia a lo que se puede rescatar de los mejores autores "para tratar de aplicar esto a nuestros dibujos".

"Yo por ejemplo no soy partidario de que mis alumnos aprendan a copiar, pero sí a entender lo que hacen, gracias a lo que trazan otras personas que son más experimentadas que nosotros. En eso básicamente se basan nuestras clases", explicó.

Para acceder a estas clases se debe abonar mensualmente G. 300.000.

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Mugen, un colectivo de autores

En busca de fomentar la producción de cómics, estos jóvenes crearon el proyecto Mugen, que arrancó en 2010 y cuenta hasta el momento con cinco ediciones.

"Se trata de un colectivo de dibujantes que presentan sus historias propias y las introducen en esta revista que sacamos prácticamente de manera anual", aseguró.

Las historias giran en torno a varios temas, que no solamente se limitan a las vivencias de la realidad paraguaya. Los ilustradores difundieron el trabajo en los eventos de manga y anime a G. 30.000, teniendo en cuenta que no contaban con un local propio.

Ante la necesidad de un espacio para difundir su arte, sus autores convierten Mugen en una tienda en donde, además de materiales especiales para dibujar manga, también se oferta una variedad de títulos de manga japonés y otros productos relacionados.

"Yo y Édgar teníamos trabajos que no se relacionaban con esto hasta que dijimos que era momento de vivir del proyecto que comenzamos hace casi seis años y ahora ya está materializado", explicó José, quien también enseña en el instituto de Kike Olmedo.

En el principio, el objetivo más cercano de ambos era crear una editorial. Pero luego de agotar su primera y segunda edición, y de trabajar en la reimpresión del tomo 1, señalaron que apuntan sobre todo a la creación de una empresa de ilustradores.

La meta principal de esta empresa es generar proyectos propios, de manera profesional, para que luego estos trabajos puedan ser exportados al exterior.

"Queremos que las personas se capaciten y sean mejores, brindar servicios de ilustración y también generar una gama de ilustradores de élite", apuntaron.

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Difusión y venta de manga

Los primeros tomos de Mugen se agotaron en un lapso de tres y cuatro años, sin que los responsables contaran con un local propio y con la publicidad de las redes sociales.

Los más de dos mil ejemplares vendidos y el pedido de reimpresión de un número anterior son sinónimos de que existe una buena cantidad de consumidores de manga.

En este sentido, Édgar y José aseguraron con entusiasmo que la venta de este estilo de cómic ha aumentado considerablemente en los últimos años.

Teniendo esto en cuenta, ambos trabajaron con otros jóvenes para nutrir la tienda de una variedad de manga de diferentes editoriales y temáticas provenientes de Japón, además de otras historietas locales como Coquito Man, Epopeya y Mi Vida Conmigo.

Entre los títulos más vendidos se encuentran Shingeki no Kyojin, Gantz, Tokyo Ghoul, One Piece, One Punch Man y Death Note. Los precios varían desde G. 45.000, 65.000 y 80.000, dependiendo de la editorial y el formato en que se presente el manga.

En el lugar, los autores locales pueden vender sus trabajos por contrato. "Cobramos una comisión pero cedemos el espacio y servicio de venta. Pero el producto es de ellos y reciben su ganancia. Compramos por contrato para dar un seguro formal", dijo Édgar.

Además de la posibilidad de comprar y pedir un título de manga en particular, el público puede alquilar el producto como si se tratara de un videoclub.

"Nosotros fuimos muy fans de algún tipo de serie, y todo eso se fue acumulando en una biblioteca. Entonces ideamos la idea de alquilar, pensando en la gente que no puede comprar una colección y quiera leer manualmente", indicó José.

Para acceder a este servicio, señaló que se debe abonar una suma anual de G. 60.000, que sirve para suscribirse a la tienda. El alquiler de cada historieta cuesta G. 5.000.

Los ilustradores aseguran que, si llegan a alcanzar un buen número de socios, planean invertir más dinero para expandir la cantidad de títulos para los consumidores.

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