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Opinión
domingo 31 de julio de 2016, 01:00

Igualdad de oportunidades

César Barreto Otazú Economista, directivo de Dende

La preocupación respecto a la desigualdad se ha profundizado en todo el mundo y también en nuestro país luego de la crisis financiera global del 2008. Es importante discutir de manera racional y responsable para buscar políticas públicas que nos permitan avanzar en el desarrollo y evitar caer en el populismo tan pernicioso. Un primer paso es definir con claridad el concepto de igualdad que sea compatible con otros valores superiores de la sociedad como la libertad, el esfuerzo individual para el desarrollo personal y los derechos de propiedad sobre el fruto de su esfuerzo, fundamentales para el desarrollo de una nación.

En este sentido, economistas especialistas en desarrollo como Amartya Sen han desarrollado el concepto de igualdad de oportunidades. La igualdad de oportunidades es diferente e incluso se contrapone al concepto de igualdad de resultados, que es la estimada por indicadores de distribución del ingreso como el Índice de Gini. Es importante precisar las diferencias.

Supongamos una familia acomodada con dos hijos. Ambos tienen acceso a todas las comodidades, al mejor servicio de salud y van al mismo colegio donde se imparte una educación de buena calidad. En otras palabras, ambos hijos tienen igualdad de oportunidades.

Uno de ellos es muy responsable, disciplinado, estudioso, emprendedor, etc. Termina la educación media y la universidad con honores. Luego, desarrolla una idea, crea una empresa muy exitosa y accede a los más altos estándares de ingreso en la sociedad.

El otro, dormilón, le gusta divertirse con los amigos, no le gusta estudiar, indisciplinado e irresponsable. Termina a duras penas la educación media, deja los estudios y empieza a trabajar. Por su indisciplina, cambia de trabajo continuamente. Gana el salario mínimo y por más que pasa de un empleo a otro, no puede mejorar su ingreso.

Cuando cumplen 45 años, el más exitoso tiene un ingreso 50 veces superior al del hermano. ¿Es justa o injusta esta desigualdad? A mi parecer es justa, porque responde a la diferencia de actitud y de esfuerzos de cada uno.

Supongamos ahora dos personas, ambas responsables y disciplinadas. Una, el hijo responsable y disciplinado del ejemplo anterior que nació en una familia acomodada, accedió a una buena educación y terminó siendo un empresario exitoso. Otra, que nació en una familia pobre, no pudo alimentarse adecuadamente y apenas pudo terminar la educación básica y no pudo seguir estudiando porque tenía que trabajar para ayudar a sus padres. Apenas puede ganar un salario mínimo por más esfuerzo que haga porque su nivel de educación y su productividad son bajos.

Cuando ambos cumplieron 45 años, el que nació en una familia acomodada tenía un ingreso que era al menos 50 veces superior al que nació en una familia pobre.

Esta diferencia de ingreso podría no haber existido si ambos hubieran tenido las mismas oportunidades para desarrollar su potencial, ya que ambos eran responsables, estudiosos y disciplinados.

¿Es justa o injusta esta desigualdad? A mi parecer es muy injusta, porque responde a una diferencia de oportunidades.

Estos ejemplos muestran que incluso en casos de igualdad de oportunidades, se pueden generar grandes diferencias en los resultados, porque los resultados dependen de las decisiones libres de cada persona respecto a sus preferencias sobre más o menos esfuerzo, estudiar o divertirse, etc.

Sería muy injusto buscar igualar los resultados penalizando excesivamente a las personas responsables, estudiosas, frugales, etc. para beneficiar a aquellas que eligieron hacer lo contrario. Además, distorsionaría los valores, los incentivos a estudiar, trabajar, ahorrar y a ser creativos, factores fundamentales del desarrollo de las naciones.

Una sociedad inclusiva que promueva la igualdad debe implementar políticas públicas que garanticen la igualdad de oportunidades buscando que todas las personas se sientan dueñas de su propio destino, independientemente de su origen social, racial, de género, etc., y, garantizar un mínimo de bienestar para todos posibilitando el acceso a bienes y servicios públicos fundamentales para una vida digna. Próximamente aportaré algunas ideas sobre estas políticas públicas.