24 de marzo
Viernes
Poco nublado con tormentas
23°
32°
Sábado
Poco nublado con tormentas
23°
32°
Domingo
Tormentas
22°
28°
Lunes
Nublado
22°
31°
Avatar
Avatar
Bienvenido,
Cerrar Cerrar
Cerrar
Login/Registración
Búsqueda
Cerrar
País
viernes 17 de febrero de 2017, 01:00

Humildad

Hoy meditamos el Evangelio según san Marcos 8, 34-9, 1.

El soberbio tiende a apoyarse exclusivamente –como los constructores de Babel– en sus propias fuerzas, y es incapaz de levantar su mirada por encima de sus cualidades y éxitos; por eso se queda siempre a ras de tierra. De hecho, el soberbio excluye a Dios de su vida, “como si no mereciese ningún interés”: No le pide ayuda, no le da gracias; tampoco experimenta la necesidad de pedir apoyo y consejo en la dirección espiritual, a través de la cual llega en tantas ocasiones la fuerza y la luz de Dios.

Se encuentra solo y débil, aunque él se crea fuerte y capaz de grandes obras; también por eso es imprudente y no evita las ocasiones en las que pone en peligro la salud del alma.

Dios –enseña el apóstol Santiago– da su gracia a los humildes y resiste a los soberbios. Muchas veces se ha dicho que la soberbia es el mayor enemigo de la santidad, por ser origen de gran número de pecados y porque priva de innumerables gracias y méritos delante del Señor; es, a la vez, el gran enemigo de la amistad, de la alegría, de la verdadera fortaleza...

No queramos prescindir del Señor en nuestros proyectos. “Él es el fundamento y nosotros el edificio; él es el tallo de la cepa y nosotros las ramas (...). Él es la vida y nosotros vivimos por él (...); es la luz y disipa nuestra oscuridad”.

El papa Francisco a propósito del evangelio de hoy dijo: “¿Qué significa perder la vida por causa de Jesús? Esto puede suceder de dos maneras explícitamente confesando la fe, o implícitamente defendiendo la verdad.

Los mártires son el máximo ejemplo de perder la vida por Cristo. En dos mil años son una fila inmensa de hombres y mujeres que han sacrificado su vida por permanecer fieles a Jesucristo y a su evangelio.

Y después hay tantas personas, cristianos y no cristianos, que pierden su propia vida por la verdad. Y Cristo ha dicho “yo soy la verdad”, por tanto, quien sirve a la verdad sirve a Cristo…

(Frases extractadas del libro Hablar con Dios de Francisco Fernández Carvajal)