Domingo, 27 de Septiembre de 2009- estelaruizdiaz@uhora.com.py El presidente Fernando Lugo tomó el miércoles una de las decisiones más conflictivas de su gestión, a raíz de la fuerte puja en su entorno más inmediato. El tema de la prórroga o no por un año más de los intendentes municipales no afectaba directamente a su administración, pero aún así existió la fuerte presión política en el marco de lo que le convenía o no a su gobierno. Finalmente, y ante la guerra de poderes de su primer anillo, se encerró el martes a la noche. Solo, lejos de sus amigos y más cerca de Dios, tomó la lapicera y estampó su firma sepultando la inmoral pretensión de los jefes comunales de quedarse un año más en el poder. La decisión irritó a colorados y liberales, pero sobre todo a un sector de la izquierda que le calentó los oídos aconsejándolo torpemente regalar un año de yapa a los intendentes, cuya gestión está bajo la lupa, ya sea por ineficacia, ya sea por corrupción. Este polémico tema dividió nuevamente al entorno palaciego. El influyente López Perito estaba con la tesis de la prórroga. El ministro Rafael Filizzola, con el veto. Ganó este último. EL SUEÑO DEL PARTIDO PROPIO. Miguel A. López Perito sigue con la idea de construir y fortalecer un movimiento para sostener al gobierno. Cree que esta fuerza está en los sectores de izquierda y los movimientos sociales. Con la prórroga pretendía fortalecer los escuálidos músculos electorales socialistas y así enfrentar más tranquilamente y con mayores posibilidades de chance las elecciones municipales del 2011. En su análisis no consideró que ese tiempo también serviría a los colorados para fortalecerse gracias a los recursos que seguirían manejando en forma discrecional. Tampoco consideró en su análisis que una decisión como esa ponía al presidente en la cornisa, ya que la prórroga hería gravemente la legalidad y pulverizaba la voluntad popular. Pero Lugo tuvo la sabiduría de oponerse y reencauzó la institucionalidad con su veto. Aunque Evanhy, la intendenta capitalina, rodeada de sus correligionarios colorados, con voz crispada por la derrota anunciaba apocalípticos tiempos de ingobernabilidad. Hoy el tema está en la Corte Suprema de Justicia, que tiene la palabra final ante un dictamen de la Fiscalía que aconseja la prórroga. Y aquí el panorama se torna borroso. NEGOCIOS SON NEGOCIOS. El gobierno al que muchos catalogan de izquierda ha planteado al Congreso la privatización de las rutas 1, 2 y 5. La modalidad de la concesión al sector privado es una apuesta arriesgada que lanza el Poder Ejecutivo y cuya decisión queda en manos del Congreso. Con este paso, Lugo fortalece su postura de "centro", como la boca del poncho (mbytetépe poncho jurúicha), como se había definido durante la campaña electoral. Si bien el ministro de Obras es liberal, su venia tiene alta dosis de pragmatismo económico y que genera malestar a sectores radicales de izquierda, que a pesar de las pruebas históricas aún creen que el estatismo es la única puerta de las medidas progresistas tanto económicas como sociales. Pero, fiel a su estilo, Lugo hizo lo que ningún otro gobierno se animó. PROBLEMAS EN ESPERA. La Policía fue tema de esta semana por dos escándalos de niveles preocupantes y que tienen en la vereda de enfrente a la Fiscalía. La primera guerra se dio con el allanamiento fiscal a la Policía acusada de intento de modificar resultados al peritaje del horrendo atentado contra la casa del comisario Salcedo y donde murieron quemadas su esposa y dos hijas. La otra guerra es la acusación entre un comisario destituido y un fiscal por la fuga del capo narcotraficante. ¿Qué más esconde esta guerra sin cuartel cuyo freno es necesario para evitar la mexicanización del problema? Un problema menor, pero no menos polémico, es el caso de su hermana, la primera dama, que es noticia no solamente por sus veleidades sino por supuesto tráfico de influencia. Mercedes Lugo es una bomba de tiempo que le costará desactivar al presidente por los fuertes lazos familiares. En ambos casos necesita un bisturí, mucho pragmatismo, pero sobre todo coraje para enfrentar las consecuencias familiares y políticas. |