7 de diciembre
Jueves
Lluvioso
21°
25°
Viernes
Tormentas
21°
25°
Sábado
Poco nublado con tormentas
20°
28°
Domingo
Parcialmente nublado
20°
31°
Avatar
Avatar
Bienvenido,
Cerrar Cerrar
Cerrar
Login/Registración
Búsqueda
Cerrar
Opinión
miércoles 20 de julio de 2016, 01:00

Herencias y ñembotavy

Por Susana Oviedo, soviedo@uhora.com.py
Por Susana Oviedo

El presidente de la Cámara de Diputados intentó salirse lo más rápido posible de una situación espinosa el lunes, argumentando que se trataba de un asunto que heredó de las administraciones anteriores, que no podía modificar.

El periodista Carlos Peralta le formuló varias preguntas al respecto y el diputado Hugo Velázquez, además de transmitir que no le parecía un tema que le preocupara, con sus ambiguas respuestas dejó constancia de que ni siquiera estaba bien enterado del asunto.

Resulta que en la Cámara de Diputados hay una Dirección Médica que cuenta con 20 funcionarios, de los cuales 15 son personal de blanco. Hablamos de un ginecólogo, 6 clínicos, 2 odontólogos, 2 nutricionistas, 3 enfermeras y 1 psicólogo, mientras que otros 5 son funcionarios de la parte administrativa.

Entre todos, según una investigación de Radio Primero de Marzo, representan para el pueblo una erogación mensual de alrededor de 120 millones de guaraníes. Un equipo de profesionales del área de la salud envidiable para numerosas comunidades del país cuyos dispensarios médicos ni siquiera cuentan con un clínico. Menos aún con un odontólogo o nutricionista.

Uno entendería que hubiera un médico, una enfermera y un psicólogo laboral en la Dirección de Recursos Humanos de Diputados.

Los primeros para atender alguna urgencia que pudiera suscitarse en la institución tan concurrida y con tantos funcionarios y visitantes diarios. Sobre todo, para los días de sesión. Pero, ¿qué hacen allí el ginecólogo o los odontólogos y nutricionistas?

Los funcionarios de la Cámara y los parlamentarios cuentan con seguro médico privado; y que sepamos, en el edificio legislativo no disponen de una clínica que preste atención médica a la población precaria que Diputados tiene al lado, lo que tampoco sería de su competencia.

Por donde se analice, aquí hay un despropósito administrativo que se arrastra de años anteriores y que cada presidencia de la Cámara legitima haciendo la vista gorda.

En la práctica esto es mantener el estatu quo que, en este caso, conlleva una gran carga de injusticia y abuso de los recursos públicos. Es el despilfarro prohijado por una desprolijidad intencional y la opacidad de la gestión que, muy a pesar de los funcionarios públicos, se va rompiendo de a poco en el Paraguay.

El presidente de Diputados podría marcar la diferencia con sus predecesores, transparentando estas prácticas disfrazadas de legalidad, depurando y profesionalizando el funcionariado, corrigiendo estos manejos y colocando las cosas en sus sitios.

La actitud de ñembotavy perpetúa la corrupción; crea privilegios para unos pocos en detrimento de la igualdad de competencia y la equidad.

En este caso concreto, la población sin acceso a la salud, que es mucha, le agradecerá.