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Economía
domingo 26 de junio de 2016, 01:00

“Hay que mirar con preocupación y ocuparse de la deuda pública”

Por Samuel Acosta

En TW @acostasamu

El director del Centro Latinoamericano de Políticas Económicas y Sociales y ex ministro de Hacienda de Chile, Felipe Larraín, compartió en una entrevista con Última Hora su análisis sobre las implicancias de un acelerado crecimiento en la deuda pública, la necesidad de modificar la ley de responsabilidad fiscal y el mecanismo que cree conveniente para combatir la evasión en nuestro país.

–En los últimos años hubo un crecimiento importante en la deuda pública de Paraguay, aunque todavía es bajo si se lo compara con los países de la región. ¿Cree que deberíamos considerar un límite, decir hasta aquí nos podemos endeudar?

–Este es un tema que hay que tomar con cuidado. Cuando uno observa los niveles de Paraguay, está en el orden del 20% del producto interno bruno (PIB), que es bajo no solo a nivel latinoamericano, sino también mundial. Pero una cosa es el nivel y otra la tendencia, se debe cuidar que los incrementos no conduzcan a un aumento muy fuerte que con en el tiempo podría traer una revisión de la clasificación de riesgo país o condiciones más onerosas de obtención de fondos.

–¿Hay un nivel recomenda- do que se debería mantener?

–Yo no creo en los números mágicos. Ahora, es distinto si la deuda está cubriendo un déficit por gasto corriente que si lo que tengo es inversión rentable, tengo una buena manera de servir esa deuda a futuro. Por eso es que creo que hay que mirarlo con preocupación, hay que ocuparse del tema, pero tampoco hay que magnificarlo. Me parece la política de inversión para un país que tiene las necesidades de infraestructura que tiene el Paraguay.

–El último reporte de la situación financiera del Ministerio de Hacienda indica que todavía más del 70% de toda la recaudación se destina al pago de salario público. ¿Qué recomendación se puede dar para disminuir este nivel?

–Creo que en un pasado reciente hubo un aumento de la masa salarial pública enorme que llegó incluso al 80%. Hay pocos países con estos indicadores, lo que es preocupante porque muy poco queda para gasto social o inversión. Es fundamental establecer por un lado un sistema de incentivo para quien hace bien su trabajo, que pueda hacer carrera profesional.

–Pero aquí lo que pasa es que hay miles de empleados públicos que solo figuran en una planilla y cobran sin trabajar...

–Me cuentan de esos casos de las planillas. Eso no es justo con el resto de los paraguayos que tienen que salir a trabajar todos los días. Que haya personas que no trabajen y cobren a costa de un país, eso me parece mal y es del tipo de cosas que hay que tratar de evitar.

–Una propuesta que usted ha presentado a nuestro Gobierno que consiste en modificar la Ley de Responsabilidad Fiscal. ¿Por qué cree que es necesaria una mayor flexibilidad sobre ese límite del 1,5% de déficit anual?

–Primero hay que valorar lo que hizo Paraguay. Luego de no tener nada se autoimpuso un límite al déficit que es 1,5% del producto interno bruto. El punto es que este 1,5% es muy estricto, muy duro en periodos de baja actividad económica, pero es muy holgado en periodos de alza económica cuando se debería tener un superávit. La posibilidad de tener un déficit mayor en periodos de desaceleración es la idea que la política fiscal pueda jugar un rol más contracíclico que lo que hace es disminuir la volatilidad del ciclo y amortigua. Es lo que podríamos llamar una política fiscal 2.0. Esto se practica hoy día en Chile, Colombia y Perú.

–¿Cuál podría ser el margen máximo para el déficit?

–Esto hay que construirlo en cada país, porque se deben determinar basándose en los ingresos estructurales o de largo plazo y no en el ingreso corriente. Entonces, el déficit puede ser algo mayor al 1,5% en los periodos malos, pero tiene que haber superávit en los periodos buenos. De esta manera, en los periodos buenos se puede construir ahorros a través de un fondo soberano.

–En el último reporte de las calificadoras de riesgo Standard and Poor’s y Moody’s resaltaron que Paraguay haya mantenido su calificación, pero puntualizaron que les preocupa que Paraguay no haya podido respetar el propio límite de déficit que se impuso.

–Paraguay tuvo un déficit de 1,7% en el 2015, pero hágame el favor de mirar el vecindario y las circunstancias que se vive en la región. Creo que aquí se hace todo por cumplir con la ley, y si bien hay una pequeña desviación, esta es mínima. A mi juicio obedece a que la ley es demasiado rígida. Existe un esfuerzo por cumplirla, pero también necesidades que se ponen en juego. Por eso insisto en tener una ley de responsabilidad que mejore sobre la que ya existe. La ley en sí bien es un avance, pero también hoy es una camisa de fuerza para la economía paraguaya, por eso hay que dotarla de mayor flexibilidad pero no para a ser discrecional y que el ministro de Hacienda haga lo que quiera.

–En la semana, expertos internacionales del Centro Interamericano de Administraciones Tributarias (CIAT) indicaron que en el Paraguay se calcula que la evasión fiscal está en un 50%. ¿Qué acciones se pueden tomar para disminuir estos niveles?

–La evasión siempre es contracíclica, es decir, aumenta cuando la economía baja y disminuye cuando esta crece, hay un factor ahí del ciclo económico. Pero aquí se habla de que hay que usar más la tecnología para reducir y creo que tienen toda la razón. Hay ejemplos que pueden ayudar, el primero, es a través de la factura electrónica. La evasión se da por la clonación o factura falsa y tenemos experiencias en la región, entre ellos la de Chile, que implementaron la obligatoriedad de su uso con periodos más cortos para empresas grandes y más largos para las micro y pequeñas empresas. Yo recomiendo fuertemente a Paraguay que tome este camino.

–¿En el caso chileno esto ayudó a disminuir la evasión?

–Sin duda. Es uno de los elementos que ayudó bastante. Calculábamos que la evasión estaba en torno a los USD 1.000 millones por año, imagínese usted lo que es tener esos USD 1.000 más sin tocar las tasas de los impuestos. Lo otro que implementamos fue que el ticket de la tarjeta de crédito o débito sirva como un documento tributario. Una de las cosas que nos dimos cuenta es que había dos tipos de comercios con alta evasión como los restaurantes y las gasolineras. En estos lugares siempre le dan el ticket, pero muy pocas veces le entregan la factura y así se evade el impuesto. El consumidor muchas veces no exige o porque no se da cuenta o por que es incómodo. Este tipo de cosas existen y se pueden hacer.

–Usted habló también del blindaje a un fondo soberano. Aquí tenemos la mala experiencia de la ley del Fonacide, que es un fondo que llega a los municipios y debe ser destinado exclusivamente al fomento de la educa- ción. Pero en la práctica, estos recursos no han mostra- do los efectos en la mejora de infraestructura y calidad educativa y hay muchas denuncias de su mala utilización. ¿Qué mecanismos se podrían utilizar para que recursos como estos realmente lleguen a destino?

En el caso del fondo soberano que planteo a través de los in- gresos de Itaipú no son para gastar. Este mecanismo que proponemos es para ahorrar. Es muy importante el punto que me toca y requiere de un sistema transparente. Este fondo soberano paraguayo debe tener reglas claras sobre cómo se administra e invierte. En un periodo malo en la economía se podrá sacar recursos y estará absolutamente delimitado. Mi sugerencia es que se destine para cubrir un déficit fiscal o para hacer amortizaciones de deuda pública. Entonces, esto le permite en periodos de baja poder acudir a este fondo soberano para sacar recursos. Se puede diseñar una página en internet donde todos puedan acceder y saber en qué se ha invertido, cuál ha sido la rentabilidad.