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Revista Vida
lunes 13 de febrero de 2017, 11:03

"Hay mucha violencia y discriminación"

En pocas palabras: Michi Moragas.
Por Natalia Ferreira Barbosa / Foto: Fernando Franceschelli

Es:

- Abogada especializada en derechos humanos
- Feminista
- Activista
- 33 años

Empuje familiar
Mirta Moragas, alias Michi, viene de una familia muy liberal, que hacía oposición al stronismo. "Mi papá era activista político, ahora está más vinculado al cooperativismo, y mamá siempre nos apoyó en nuestras decisiones. No tuve que pelear con ellos para militar, pero había compañeras que no tenían mi misma suerte".

Despertar de la conciencia
Ya en la secundaria se movilizó por el boleto estudiantil. Y en ese entonces sintió la desigualdad. "Me di cuenta de que mis compañeros tenían más poderes por ser varones. Ahí empezó a dar vueltas en mi cabeza la cuestión del feminismo". En 2003 pasó a formar parte de un grupo de jóvenes feministas llamado Las Ramonas. Ahora, Michi trabaja fuertemente por los derechos sexuales y reproductivos y contra la discriminación.

Encare feminista
"La gente tiene muchos prejuicios, odio y desconocimiento en relación con los derechos humanos, y dentro de ellos hay mucho que trabajar con respecto al feminismo. Hay raíces profundas de nuestra sociedad que están mal, y en el fondo lo que se cuestiona es la posición en la que estamos en el mundo, el machismo y el patriarcado. Y eso choca. Entonces no es que te vas a un bar y decís: 'Soy feminista' y te invitan una cerveza".

Sin miedo
Michi asegura que no le tiene miedo a la confrontación, al disenso ni a discutir, algo que no es bien visto en las mujeres. "No es fácil para una mujer que tiene claridad en sus ideas y las plantea abiertamente atravesar esta situación, no es algo que se espere socialmente de ella, y eso es en todo el mundo. Hay un problema con las palabras y la fuerza de las mujeres", considera.

Igual a todas
La formación, la preparación y el empoderamiento no impiden que Michi se sienta insegura por momentos. "Si salgo de mi entorno, me encuentro con mucha violencia y discriminación. Así que cuando camino por la calle, tengo los mismos miedos que cualquier otra mujer siente: a ser violentada, agredida o violada", señala.

Su motor
Lo que la mantiene firme y esperanzada, más allá de sus convicciones, es su sobrina Ema, de un año y dos meses. "Quiero que viva en una sociedad que no le diga que no puede ser o hacer lo que ella quiere porque es nena. Todo lo que hago es pensando que ella tiene que vivir en un mundo mejor que en el que yo nací", expresa.