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miércoles 26 de abril de 2017, 02:00

Hacen primer injerto óseo con tejidos procesados en el país

Antes se tiraban los huesos. Cada vez que se hacían prótesis de caderas, los tejidos óseos restantes iban al tacho. Ahora ya no. El viernes pasado tuvo lugar el primer trasplante óseo con tejidos procesados en el país.

“Antes se traían de Argentina o de otros países, lo que tiene un costo de entre 10.000 y 15.000 dólares. Acá a nosotros no nos cuesta nada”, compara el Dr. Mario Ojeda, integrante del equipo que maneja el flamante Banco de Tejidos, ubicado en el predio del ex Hospital de Clínicas en Sajonia.

El paciente receptor es un hombre de 48 años de edad, proveniente del Departamento de San Pedro. Sufrió una fractura, alrededor de una prótesis que tenía implantada hacía 17 años, a raíz de una caída.

Para volver a implantar, el equipo ortopédico necesitaba nueva estructura ósea, ya que la que tenía estaba astillada.

Los tejidos óseos pueden proceder tanto de donantes vivos como cadavéricos. En este caso, usaron parte del hueso de uno que tenía artrosis en la cadera. Esto es posible –explica– ya que esa enfermedad solo afecta al cartílago, no al hueso. “Al poner la prótesis se saca la cabeza del hueso. Antes, como no había condiciones para procesar se tiraba ese hueso. Ahora lo aprovechamos. Ese hueso puede ser usado en cualquier zona del cuerpo que lo requiera”, apunta sin dejar de mencionar que “la única desventaja del hueso de la cadera es que el tamaño es pequeño”.

Ahí entran los donantes cadavéricos, previa autorización del fallecido, quien tuvo que declararse antes donante o tener el permiso de los familiares, quienes deben autorizar la donación del órgano.

Frío polar. El laboratorio se habilitó en agosto pasado y de momento sus insumos serán proveídos a Clínicas. “Los tejidos óseos se conservan en frío polar”, indica Ojeda, a 82 ºC bajo cero. “Las heladeras están capacitadas para almacenar hasta diez años el tejido, una vez procesado”.

Una vez retirado del paciente donador se almacena para un estudio microbiológico. Luego se eliminan las células que producen rechazo. “El porcentaje de rechazo es del 1%”, remata.