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Mundo
lunes 14 de noviembre de 2016, 18:53

Guatemala pide a los migrantes calma y descarta deportaciones masivas de EE.UU.

Guatemala, 14 nov (EFE).- Para el canciller de Guatemala, Carlos Raúl Morales, el presidente electo de EE.UU., Donald Trump, ha rebajado su tono en el tema migratorio porque se dio cuenta de que la economía de su país resentirá la deportación de millones de inmigrantes, a quienes Morales pide "no entrar en pánico".

"Se percató de que no puede expulsar, que no puede deportar de Estados Unidos a los 11 o 12 millones de migrantes que se estima que están de manera irregular en ese país. Es imposible. La economía de ese país se vería seriamente afectada" porque son los que hacen "el trabajo duro", asegura el canciller en una entrevista con Efe.

Con un discurso tajante pero lleno de esperanza, el diplomático analiza las declaraciones que dio el magnate en una entrevista para el programa "60 minutos", del canal CBS, este domingo, donde aseguró que se centraría en deportar a la gente con antecedentes penales, pandilleros y narcotraficantes, un sector que estimó en hasta en tres millones de personas.

Consciente de que el miedo se ha apoderado de los inmigrantes que han decido correr el riesgo y buscar un futuro mejor aun sin papeles, Morales les pide a los suyos "que guarden la calma" y que no tomen "decisiones precipitadas" -como regresar a su país de origen- porque una cosa es hacer campaña electoral y otra gobernar.

Trump, de alguna manera, "se está congraciando", le dice a su electorado que va a cumplir con sus promesas de campaña deportando a los criminales, reforzando la frontera y evitando más inmigrantes, pero en su alocución, explica Morales, hay un cambio, se ve una disposición de no hacer una deportación masiva.

Los factores que lo han llevado a adoptar esta nueva disposición es no dañar la economía estadounidense y no provocar "un enfrentamiento" dentro de la sociedad: "Es muy peligroso".

Pero aunque los exhorta a "no entrar en pánico", les pide estar "alerta" y, sobre todo, vivir apegados a la ley: "Lo mínimo que podemos hacer y que pueden hacer es respetar la ley" porque hay que recordar, continúa, que un inmigrante indocumentado no comete un delito por ello, sino una falta de carácter civil.

Lo que sí es un delito es reincidir e intentar entrar ilegalmente en más de una ocasión, pero de los más de 3 millones de inmigrantes guatemaltecos que se estima que viven allá -800.000 de ellos de manera regular-, el 90 por ciento está en su primer ingreso.

El tema migratorio ha sido una prioridad para Morales desde que asumió el cargo en el año 2014. Este mismo fin de semana estuvo en Kentucky con la comunidad migrante y con la mirada cabizbaja y hastiada, cuenta como una niña "en llanto" le relató que su padre era un alcohólico: "Me dijo, mi papi se emborracha, mi papi bebe mucho", se queda tirado en la calle y hace escándalo.

La niña, de apenas 11 años, es consciente de la coyuntura actual y le comentó al canciller que tenía dudas sobre su futuro si a su padre lo deportaban por cometer un delito: "Si a él lo deportan yo voy a terminar en una casa de adopciones o adoptada por no sé quien", recuerda el canciller, que insiste a sus paisanos: "Protejan a sus familias.

"Sino comete un delito puede estar tranquilo (...). Si respeta la ley no va a tener problemas", incide Morales, quien dice que aunque la cantidad de guatemaltecos que delinque es "muy, muy, muy mínima", sí hay algunos y los más comunes son conducir sin permiso, con este vencido o bajo los efectos del alcohol, y la violencia familiar.

Trump construyó su campaña en torno a polémicas propuestas, como la construcción del muro, pero algunos expertos creen que debe moderar sus ideas más radicales debido a la división del país y la realidad de que su rival, Hillary Clinton, ganó el voto popular aunque no las elecciones del 8 de noviembre.

Sobre el muro, Morales lo tiene claro, "ya está construido" y lo que presumiblemente hará el nuevo presidente será continuar con la construcción, "pero ya existe", advierte mientras recuerda que la seguridad en la frontera ya había aumentado, un hecho que se observa en las deportaciones desde México.

Para enviar este mensaje de tranquilidad a los migrantes, la Cancillería de Guatemala, que tiene 15 sedes consulares en todo EE.UU. pero que espera tener 30 a finales de 2017, ha instruido a todos sus consulados para que informen a la gente y ha lanzado una campaña, entre medios de comunicación, redes sociales y organizaciones civiles, para pedirles que "guarden paz y tranquilidad".

El fin, insiste, es proteger a los migrantes: "Nosotros queremos que nuestros migrantes sientan que no están solos, nosotros queremos que los migrantes sepan que su Gobierno, con sus limitaciones, por supuesto, está atrás y que hay un servicio consular activo que da protección".