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Mundo
martes 14 de febrero de 2017, 11:23

Gobierno húngaro presenta ley para encerrar a todos los refugiados

El Gobierno conservador húngaro ha presentado hoy al Parlamento una enmienda legislativa que permitirá encerrar temporalmente a los refugiados en centros ubicados en la frontera y que según los defensores de los derechos humanos viola las normas de la Unión Europea.
EFE

El Gobierno argumenta que esta medida sirve para "reforzar el cierre legal de las fronteras del país", explicó hoy Bence Tuzson, secretario de Estado de Comunicación, según la agencia MTI.

Tuzson espera que la ley entre en vigor a finales de la primavera, una vez pasado el trámite parlamentario.

La propuesta modifica cuatro leyes relacionadas con la inmigración y la protección de las fronteras para permitir que todos los solicitantes de asilo que entren en Hungría puedan ser encerrados en centros especiales mientras se tramitan sus peticiones.

"Ni el derecho comunitario, ni el Convenio Europeo de Derechos Humanos, ni la legislación húngara permiten la detención en masa de solicitantes de asilo sin un trato personal y sin justificación", ha denunciado la ONG Comité de Helsinki en un comunicado.

Esta organización argumenta que en casos concretos la detención puede estar justificada, pero que su aplicación a colectivos enteros es "un ejemplo de la detención en masa ilícita, algo que ya no existe en Europa desde hace décadas".

El propio primer ministro, el conservador Viktor Orbán, ya reconoció en enero que esta enmienda es contraria a la legislación de la Unión Europea.

Según la normativa comunitaria, sólo se puede impedir el libre movimiento de las personas de forma individual si existe un riesgo probado para la seguridad.

Antes de 2013, cuando llegaban muchos menos refugiados, la detención de refugiados en centros de internamiento era una práctica casi automática en Hungría y sólo terminó por la presión de la Comisión Europea, la ONU y el Tribunal Europeo de Derechos Humanos.

Hasta ahora, los solicitantes de asilo eran trasladados a centros de acogida abiertos, desde donde la mayoría salía para continuar su viaje hacia otros países más ricos de la UE.

Hungría instaló en otoño de 2015 alambradas en sus fronteras del sur para detener el flujo de refugiados, y el Parlamento aprobó leyes que penalizan con hasta 5 años de prisión la entrada ilegal en el país.