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Opinión
domingo 18 de junio de 2017, 01:00

Gobernabilidad o engaño a electores

Alberto Acosta Garbarino, presidente de Dende.

La principal noticia política de la semana pasada ha sido el nuevo "pacto de gobernabilidad" entre el cartismo, el llanismo y el Frente Guasu, que va a permitir la renovación de la mesa directiva del Senado.

Con sorpresa nos enteramos de que como parte de este acuerdo de gobernabilidad el oficialismo ha cedido la presidencia del Senado a Fernando Lugo y se ha comprometido a apoyar gran parte de la agenda legislativa del Frente Guasu, donde se encuentra, entre otros, un proyecto de ley que crea el impuesto a la exportación de granos en estado natural.

Recordemos que la palabra "gobernabilidad" es relativamente nueva en la jerga de las ciencias políticas. La misma es un traducción de la palabra inglesa "governance", que fue utilizada por primera vez en el año 1975 en un importante informe titulado La crisis de la democracia.

Este estudio, elaborado por tres reconocidos pensadores como el norteamericano Samuel Huntington, el francés Michel Crozier y el japonés Joji Watanuki, fue presentado en el seno de la poderosa Trilateral, una organización creada por David Rockefeller e importantes empresarios de Europa y de Japón.

En este informe la palabra "gobernabilidad" era definida como la capacidad de un gobernante de llevar adelante sus diferentes propuestas de gobierno y de políticas públicas. En el mismo, se hace una distinción entre la "gobernabilidad autoritaria", donde las propuestas se imponen por la fuerza, y la "gobernabilidad democrática", donde las propuestas son llevadas a la práctica con el apoyo de importantes sectores políticos, económicos y sociales.

En el caso de este acuerdo de gobernabilidad, Cartes no tuvo en cuenta ninguna de las definiciones de gobernabilidad mencionadas en el estudio presentado ante la Trilateral.

Porque por dicho acuerdo, en lugar de imponer y llevar adelante las propuestas con las cuales se embanderó su gobierno y por las cuales fue votado por sus electores en el 2013, lo que hará Cartes ahora es apoyar la agenda legislativa del Frente Guasu, diametralmente opuesta a la suya.

Por ejemplo, el entonces candidato Cartes se oponía a la creación y al aumento de todo tipo de impuestos y coherente con esa posición –en octubre del 2013– el ya presidente Cartes, por medio del Decreto N° 487, vetó totalmente la ley que creaba el impuesto a la exportación de granos en estado natural alegando que la misma creaba "un instrumento altamente distorsivo y regresivo".

En segundo lugar, porque por este acuerdo de gobernabilidad Cartes cederá nada más y nada menos que la presidencia del Senado a Fernando Lugo, en una decisión absolutamente inconsistente con la decisión tomada en junio del 2012 cuando tanto Cartes como Llano fueron los principales impulsores del juicio político que destituyó a Lugo y donde una de las principales acusaciones era "la de gobernar de manera impropia, negligente e irresponsable, generando la constante confrontación y lucha de clases, que como resultado final trajo la masacre entre compatriotas".

Mucha gente que votó por Horacio Cartes en las elecciones del 2013 se encuentra absolutamente desilusionada y desconcertada por el mal llamado "acuerdo de gobernabilidad" de la semana pasada. No poca gente –como los productores– va a quedarse de brazos cruzados, y van a movilizarse activamente en contra de dicho acuerdo.

Personalmente no entiendo cómo puede alegarse que se busca la gobernabilidad mientras se adoptan las propuestas de quienes se encuentran en las antípodas ideológicas.

Mucha gente dice que este acuerdo es una simple transacción para dejar de lado a los opositores internos de cada grupo –a la disidencia colorada, al efrainismo liberal y a los partidarios de Mario Ferreiro– y que es una vulgar distribución de cargos.

Ojalá fuera así, si no, será un engaño a los electores de Cartes y un duro golpe para los pequeños productores y para la economía en general.