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Mundo
lunes 3 de octubre de 2016, 15:07

Georgieva defiende ante la ONU su candidatura para la Secretaría General

Naciones Unidas, 3 oct (EFE).- La búlgara Kristalina Georgieva defendió hoy su candidatura para la Secretaría General de la ONU con un planteamiento general de ideas pero evitando apuestas concretas sobre temas que actualmente son muy sensibles para Naciones Unidas.

Georgieva, vicepresidenta de la Comisión Europea (CE), es una de las diez personalidades que aspiran a suceder desde enero próximo a Ban Ki-moon y la última en sumarse a la carrera para alcanzar ese puesto, ya que presentó su candidatura el 29 de septiembre.

En una intervención de dos horas y media en una de las salas de la sede de la ONU, la también exvicepresidenta del Banco Mundial delineó algunas de sus propuestas e insistió en la necesidad de que la ONU se enfoque en prevenir con anticipación los conflictos.

"Gastamos poco en prevención y gastamos mucho en respuestas", afirmó la diplomática búlgara en su exposición.

Representantes de países o de colectivos de naciones, así como de organizaciones no gubernamentales. plantearon una multitud de temas para que Georgieva diera su visión, desde la reforma del Consejo de Seguridad hasta los desafíos de los países sin litoral.

Pero no quiso entrar en detalles cuando se le planteó la necesidad de que se reforme la ONU para evitar que cinco potencias mundiales sigan teniendo el derecho de veto en el Consejo de Seguridad, el órgano de mayor importancia en Naciones Unidas.

"Naciones Unidas todavía tiene que avanzar más para estar más cómoda en el siglo XXI", afirmó la diplomática búlgara, después de decir que su intención es la de "servir y cumplir en lo mejor a la organización" si llega a alcanzar la Secretaría General de la ONU.

La elección del secretario general le corresponde a la Asamblea General pero a partir de una recomendación que surja del Consejo de Seguridad, donde conservan el derecho de veto cinco países (Estados Unidos, Rusia, China, el Reino Unido y Francia).

En el consejo ya se han realizado cinco votaciones secretas, de las que ha salido ganador el portugués António Guterres, pero ese primer lugar no garantiza que finalmente sea la persona elegida por el máximo órgano de decisiones de la ONU.

Y ello porque hasta ahora los quince países que forman del consejo han votado sin distinciones, pero en la próxima reunión para ver este tema, este miércoles, ya se comenzarán a marcarán las papeletas de los miembros con derecho a veto.

Al presentarse hoy ante la Asamblea General, Georgieva defendió el principio de rotación regional que ha venido observando hasta ahora la ONU para el nombramiento del secretario general, y que en esta ocasión le tocaría a Europa Oriental.

"Para una organización orgullosa de ser inclusiva, todas las regiones tienen que poder mirar hacia arriba", afirmó. "Mi deber con este principio de universalidad es lo que me anima", agregó.

Según fuentes diplomáticas, Rusia y China no están dispuestas a soslayar la tradición de rotación regional, por lo que, si al final se inclinan en ese sentido, será difícil que el Consejo de Seguridad se decida finalmente por la candidatura de Guterres.

Y, además, en la ONU ha venido creciendo el clamor para que sea una mujer la que ocupe esta vez el máximo puesto de Naciones Unidas, lo que tampoco beneficia a Guterres, hasta el año pasado titular del Alto Comisionado de la ONU para los Refugiados (ACNUR).

Además de Georgieva hay dos mujeres de países de Europa Oriental, la búlgara Bokova y la moldava Nataria Gherman, pero la primera no parece contar con las simpatías de países occidentales y la segunda tuvo un desempeño pobre cuando defendió su candidatura.

En su exposición, Georgieva habló de la lucha contra la pobreza, sobre el terrorismo, sobre la creciente polarización internacional y de cómo el mundo está siendo escenario del "contagio de conflictos internos y del aumento del extremismo violento".

"Debemos reorientar dónde y cuándo concentrar nuestros esfuerzos para la prevención de conflictos", afirmó al defender la necesidad de la prevención, una idea muy compartida en Naciones Unidas.

Georgieva dijo que ofrecía su capacidad de gestión "para ver qué es lo que viene y así poder actuar más rápidamente" y su experiencia en la CE y en el Banco Mundial. "Logro que las cosas se hagan", insistió.

Pero esquivó una pregunta sobre si consideraba que la ONU debería compensar económicamente a las víctimas por el cólera que se desató en Haití en 2010 y que fue llevado a ese país por un contingente nepalí de "cascos azules".

"Tenemos que ser mucho más abiertos y transparentes, examinar por qué ocurrió (...). Lo mejor que podemos hacer en favor de las víctimas es aprender las lecciones de esa tragedia para que no se vuelva a repetir", afirmó.

Georgieva tampoco ofreció ideas nuevas para acabar con la guerra de Siria, el principal desafío que tiene ahora la ONU, y sólo dijo que "trabajaría sin descanso" para intentar cerrar ese conflicto armado, según dijo a los periodistas tras su presentación oficial.