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Opinión
domingo 17 de julio de 2016, 01:00

Futuro

Por Benjamín Fernández Bogado – www.benjaminfernandezbogado.wordpress.com
Por Benjamín Fernández Bogado

Siempre somos un proyecto presente con historia, pero con proyección de futuro. Es una de las características de nuestra condición de "animales racionales".

De ahí que cuando el mañana está lleno de incertidumbres, dudas, angustias y confusiones, la realidad nos torna más breves y pesimistas.

El Paraguay vive un cambio de era sin entender ni el calado ni el ancho del proceso de cambio. Su impacto lo vivimos en el empleo cada vez más precario, en la familia más frágil y en las condiciones de vida donde el relativismo se ha convertido en un dogma de vida.

En este momento, los nacimientos son menores que los índices de mortandad, y la ausencia de un censo creíble es quizás la metáfora más clara de la incapacidad de planificar un futuro: incierto.

Educación. Una educación donde la novedad principal es distribuir kits escolares o reparar escuelas, y no cambiar una malla curricular desfasada cada tres años y con serios inconvenientes para entender el rol del maestro y del alumno significa que estamos navegando en la oscuridad de la noche sin instrumentos.

Todo lo hacemos por tanteo. Caminando como ciegos para no caer. No hay casi nada planificado en casi todo el ámbito público y si lo hay, los planificadores están absolutamente seguros de que esos planes no son sostenibles en el tiempo.

La vida de la gente se reduce al vivir hoy sin pensar en el mañana. Carpe diem completo. Las organizaciones sociales y políticas se han metido en un encarnizado conflicto por el poder sin saber qué uso hacer de este una vez que se alcance. Los privilegios y ventajas suponen toda la definición y la carencia del servicio del eje dominante.

Mediocridad. Se roba tanto –y de manera tan burda– que las denuncias han llevado al hartazgo ciudadano.

Han dejado de ser noticia y la mediocre Justicia ha perdido incluso el respeto mínimo del soberano. Ni las formas se cuidan ya no digamos la cuestión de fondo.

El juez que condena a los responsables de Curuguaty es un ex fiscal exhibido con esposas tras una investigación judicial por corrupción.

La realidad luce como un teatro en decadencia. Actores mediocres, luces quemadas, decorado destartalado y un libreto que por repetido acabó con todo público dispuesto a aplaudir el sainete de la realidad presente.

Juventud. Paraguay requiere construir el futuro en tiempos dominados por administradores que se han quedado en el tiempo.

Necesitamos jóvenes renovados que renueven. Esta realidad no podrá ser transformada por la dirigencia actual. Ella solo pretende sobrevivir y extraer.

No pidamos más cosas imposibles so pena de ser parte del espectáculo decadente. Hay que pensar el país posible, el de la energía, el de la naturaleza, el del conocimiento que espante a los que dicen que "así nomás podemos ser los paraguayos".

Es tiempo de rebeldía contra un presente cargado de pasado, pero absolutamente carente de futuro.