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martes 16 de mayo de 2017, 01:00

Frutos de la contradicción

Hoy meditamos el evangelio según San Juan 6, 35-40.

No tienen que sorprender las dificultades, de un signo u otro: Carísimos –nos advierte San Pedro– cuando Dios os pruebe con el fuego de la tribulación, no os extrañéis, como si os aconteciese una cosa muy extraordinaria. Y el apóstol Santiago nos dice: Tened, hermanos míos, por sumo gozo veros rodeados de diversas pruebas. Son algo de lo que podemos sacar mucho bien.

Estas pruebas y contradicciones pueden ser muy diferentes: unas provienen de un ambiente materialista y anticristiano que se opone a que Cristo reine en el mundo (calumnias, discriminación profesional, ambiente sectario anticristiano...); en otras ocasiones el Señor puede permitir enfermedades, un desastre económico, fracasos, falta de frutos en la tarea apostólica después de muchos esfuerzos, incomprensiones...

“No pierdan la paz ni se acobarden”. El papa Francisco a propósito del evangelio de hoy dijo: “En este día mi deseo es que todos puedan conocer el verdadero rostro de Dios, el Padre que nos ha dado a Jesús. Me gustaría que todos pudieran sentir a Dios cerca, sentirse en su presencia, que lo amen, que lo adoren. ¿Y que todos nosotros demos gloria a Dios, sobre todo, con la vida, con una vida entregada por amor a él y a los hermanos?.

¿Y paz a los hombres.? La verdadera paz no es un equilibrio de fuerzas opuestas. No es pura “fachada”, que esconde luchas y divisiones. La paz es un compromiso artesanal, que se logra contando con el don de Dios, con la gracia que nos ha dado en Jesucristo […].

Hemos podido comprobar la fuerza de la oración. Y me alegra que hoy se unan a nuestra oración por la paz también creyentes de diversas confesiones religiosas. No perdamos nunca la fuerza de la oración. La fuerza para decir a Dios: Señor, concede tu paz al mundo entero. Y también a los no creyentes les invito a desear la paz, con un deseo que amplía el corazón, con la oración o el deseo, pero todos por la paz”.

(Frases extractadas del libro Hablar con Dios, de Francisco Fernández Carvajal, y en http://es.catholic.net/op/articulos /16252/cat/566/no-pierdan-la-paz-ni-se-acobarden.html).