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Revista Vida
lunes 11 de julio de 2016, 12:05

Frío al acecho

Cuando de enfermedades se trata, hay mucho desconocimiento y creencias falsas circulando por ahí. Por eso, con la ayuda del neumólogo Carlos Morínigo, le contamos cinco cosas que debería saber sobre las afecciones respiratorias.
Por Natalia Ferrei
ra Barbosa / Foto: Getty Images.

¿Por qué hay fiebre?
La fiebre se produce cuando existe un proceso inflamatorio en el organismo, ante la presencia de un cuerpo extraño que es detectado por el sistema inmunitario. Se activan entonces los neutrófilos, linfocitos y macrófagos, que liberan sustancias químicas que elevan la temperatura corporal. Una vez que la temperatura está por encima de lo normal, los capilares de las venas se vuelven permeables para el ingreso de células que irán a atacar a la partícula extraña. Si la temperatura sube por encima de lo normal más de dos veces, o si la fiebre es continua, es necesario consultar.
"Se debe diferenciar entre lo que es febrícula y fiebre. La primera abarca desde 37.9 a 38 grados. La segunda, es de 38 grados en adelante. Y cuando se eleva por encima de los 40 grados se habla de hipertemia y se debe controlar en los niños, porque puede causar irritabilidad del sistema nervioso, que se traduce en convulsiones", explica el neumólogo Carlos Morínigo.

El color del catarro

El color de las mucosidades siempre es un tema a discutir cuando existe una enfermedad respiratoria, pero antes de empezar a indagar falsamente sobre la causa de la coloración, es mejor ser asesorado por un profesional. "El catarro infeccioso tiene una coloración amarronada, cuando es amarillento significa que existe una inflamación en las vías respiratorias y el de color verde se produce cuando el amarillento se estanca en los bronquios y luego es expulsado. Si está acompañado de otros síntomas como la fiebre, eso sirve de parámetro para saber si se trata de una bronquitis aguda o una neumonía, por ejemplo", indica el médico. Él recomienda el agua como el mejor mucolítico, antes que cualquier jarabe, cuya prescripción se justifica solamente si la mucosidad es excesiva.

Toser es bueno
Es difícil decir cuál de los síntomas de las enfermedades respiratorias es el más molesto. Probablemente la tos, esa que se produce día y noche y deja sin aliento, debe estar entre los primeros. Pero por más molesta que sea –puede durar entre tres y seis semanas– tiene una función. "Si la tos está acompañada de catarro, no se recomienda el uso de antitusivos sino de broncodilatadores, porque la mucosidad debe ser eliminada de las vías respiratorias. En este caso no es bueno sedar la tos, porque el catarro se puede acumular y desencadenar una infección grave como la neumonía. En el caso de la tos seca e irritativa, que se da en procesos alérgicos y es persistente, sí pueden usarse antitusivos".
Para sacarse la duda sobre qué tipo de tos tiene y qué medicamento es el más adecuado, es mejor consultar. Los antitusígenos con codeína solo deben usarse en el caso de que la tos sea extrema, hasta el punto de impedir conciliar el sueño, producir vómitos y dolor de tórax.

Cuidado con los descongestivos
Andar por el mundo con la nariz chorreando es muy molesto, y ni qué decir cuando está congestionada y apenas deja pasar el aire. Muchas personas se decantan por el uso de gotas con dexametasona, neomicina, clorfenamina y nafazolina. Sin embargo, "no es recomendable, porque esos descongestivos causan adicción y los últimos estudios indican que pueden provocar arritmias, especialmente en quienes tienen patologías cardiacas. Generalmente se indican descongestivos a base de pseudoefedrina –compuesto común en los antigripales–, pero las personas hipertensas deben cuidarse con este medicamento porque puede elevar la presión", advierte el neumólogo. El antídoto más natural es el suero fisiológico hipertónico. Otra opción es el mentol, que ayuda con su acción descongestiva.

No al tecito caliente

La garganta es otra de las afectadas durante las afecciones respiratorias. Por eso hay que tener en cuenta la temperatura de los líquidos que se ingieren. "Cuando uno consume una bebida fría, irrita más esa zona y causa más dolor. Lo mismo sucede, y peor aún, con el mate o té caliente: al principio parece que calman la molestia, pero lo que hacen es aumentar la inflamación. Por eso hay que consumir las bebidas y alimentos a temperatura ambiente", recomienda Morínigo.
El recrudecimiento de los síntomas respiratorios al exponerse al frío se debe a que, al estar congestionado, se respira por la boca. Entonces el frío termina irritando la garganta, lo que produce tos. Sucede que una de las funciones de la nariz es calentar el aire y limpiarlo. Pero cuando las temperaturas son demasiado bajas, hay una alteración y se produce inflamación.