25 de septiembre
Domingo
Despejado
11°
28°
Lunes
Despejado
13°
30°
Martes
Despejado
16°
33°
Miércoles
Calor
18°
36°
Avatar
Avatar
Bienvenido,
Cerrar Cerrar
Cerrar
Login/Registración
Búsqueda
Cerrar
Mundo
martes 6 de septiembre de 2016, 00:38

Filipinas rebaja el tono con EEUU tras llamar "hijo de puta" a Obama

Manila, 6 sep (EFE).- El Gobierno de Filipinas dijo hoy no tener "ningún problema con EEUU" después de que el presidente filipino, Rodrigo Duterte, llamara "hijo de puta" a su colega estadounidense, Barack Obama, informó hoy la prensa filipina.

Duterte insultó así anoche al presidente estadounidense, al que recriminó que criticara la guerra contra las drogas en Filipinas que ha dejado ya 2.500 muertos, antes de viajar a la capital laosiana donde ambos mandatarios asisten estos días a una cumbre de la Asociación de Naciones en el Sudeste Asiático (ASEAN).

Tras el exabrupto del filipino, Obama canceló una reunión bilateral que ambos tenían prevista hoy simultáneamente a la reunión.

En una entrevista con la emisora filipina DZMM, el secretario ejecutivo de la Presidencia de Filipinas, Salvador Medialdea, trató de rebajar la tensión por las declaraciones de anoche.

"El presidente Duterte simplemente quería decir que tenemos nuestro propio territorio, así que dejadnos lidiar con nuestros problemas a nuestra manera", afirmó Medialdea.

"Esperamos que discusiones de este tipo puedan ser evitadas puesto que realmente nosotros no tenemos ningún problema con EEUU", agregó.

Minutos antes de partir hacia Laos, Duterte rechazó la intromisión de otros países en su campaña antidrogas, que considera un asunto interno.

"Debe ser respetuoso, no me haga preguntas (sobre eso). Hijo de puta, le insultaré en ese foro", dijo ayer Duterte sobre Obama.

"Nosotros ya no somos colonia de Estados Unidos. ¿Quién es este hombre? Mi único dueño es el pueblo filipino", agregó.

La cancelación del que iba a ser el primer encuentro entre Obama y Duterte supone un importante varapalo a las relaciones diplomáticas entre EEUU y Filipinas, que pese a ser históricamente dos países aliados han sufrido un notable deterioro desde las elecciones en las que fue elegido el nuevo mandatario.

El pasado agosto, Duterte llamó "gay" e "hijo de puta" al embajador estadounidense en Manila, Philip Goldberg, tras lo que EEUU convocó al jefe de la misión diplomática de Filipinas en Washington, Patrick Chuasoto, para pedirle explicaciones sobre los comentarios "inapropiados" del mandatario filipino.

Duterte ha sido criticado en numerosas ocasiones por la campaña contra las drogas que ha iniciado en Filipinas desde el 1 de julio y al 31 de agosto, donde 929 personas han muerto en operaciones policiales y otras 1.507 en ejecuciones extrajudiciales.

Sin embargo, el mandatario filipino ha rechazado los comentarios de la comunidad internacional y se defiende asegurando que la drogadicción en uno de los mayores problemas a los que se enfrenta Filipinas, que podría destruir las futuras generaciones.

"No me importa una mierda lo que opinen sobre mí", ha afirmado.

Duterte ganó las elecciones presidenciales el 9 de mayo de 2016 con la promesa de acabar con el problema de la droga en sus primeros seis meses de mandato y desde entonces ha instado en numerosas ocasiones a la Policía y los ciudadanos a matar a narcotraficantes y drogadictos.