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Nacional
sábado 15 de octubre de 2016, 12:10

FAO dice que bosques pueden preservarse pese a desarrollo agrario

Los bosques cumplen un rol fundamental para mitigar los efectos del cambio climático y pueden conservarse pese al desarrollo del sector agrícola en Paraguay, aseguró a Efe el representante para el país de la Agencia de Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO), Rolf Hackbart.

María Sanz - EFE


Según la FAO, Paraguay, cuya economía está fundamentalmente basada en el sector agrícola y ganadero, pierde cada año unas 325.000 hectáreas de masa forestal, lo que lo convierte en el sexto país del mundo con mayor tasa de reducción de bosques.

Hackbart recordó la importancia de la preservación de los bosques para mitigar las consecuencias del cambio climático, en coincidencia con el Día Mundial de la Alimentación, que este año está centrado en cómo afecta la variación del clima a la agricultura y se celebra el domingo en todo el mundo.

Insistió en que la preservación de bosques puede convivir con el desarrollo de la producción agrícola, que según la FAO deberá aumentar en un 60% hacia 2050 para alimentar a la creciente población mundial.

"Técnicamente es posible. Hay países en el mundo que demuestran que pueden aumentar la productividad agrícola sin seguir desforestando, a través de sistemas de producción integrales y tecnologías adecuadas", explicó Hackbart.

Reconoció que, en muchos países, "lo más barato y fácil es desforestar", pero que las consecuencias de esta deforestación, como la sequía o la desertificación, ya se están dejando notar.

El representante de FAO señaló además que, en Paraguay, los problemas de alimentación no derivan de una falta de producción agrícola, porque "el país produce alimentos para 150 millones de personas", sino de la falta de acceso a alimentos saludables.

Para facilitar este acceso y combatir el hambre y la mala alimentación, Hackbart pidió una mejor distribución de la renta y promover políticas públicas, como la concesión de créditos o la inserción de las personas en cadenas productivas.

La cara opuesta de la falta de acceso a alimentos es el desperdicio de comida, que la FAO estima en un 30% de los alimentos producidos en todo el mundo, que son desechados por diferentes motivos en su trayecto desde la finca donde se producen hasta el consumidor.

Hackbart dijo que tanto los consumidores como los distribuidores, supermercados o restaurantes tienen que evitar el desperdicio de alimentos, que generan el 8% de las emisiones totales de gases de efecto invernadero de cada año, según la FAO.

Además de la conservación de los bosques y la reforestación para reducir los impactos del cambio climático, y las garantías en el acceso a alimentos saludables, Hackbart insistió en que Paraguay debe trabajar para preservar el acceso de la población al agua.

"Podemos pensar que hay mucha agua en Paraguay, pero mirando al futuro, tenemos que trabajar para preservar el acceso a agua con la mirada puesta en los agricultores familiares, los campesinos, los indígenas... los más pobres del campo", concluyó.

La FAO asegura que una gran parte de los 800 millones de personas que sufren subalimentación crónica en el mundo son pequeños agricultores, pescadores y pastores afectados por las altas temperaturas y los desastres naturales, que están aumentando en frecuencia e intensidad como consecuencia del cambio climático.

La agencia de Naciones Unidas estima que alrededor del 25% de los impactos negativos de los desastres naturales en los países en desarrollo los sufren el sector agrícola, ganadero, pesquero y forestal.