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Mundo
viernes 10 de febrero de 2017, 06:57

Familiares de policías en Río de Janeiro protestan ante los cuarteles

Río de Janeiro, 10 feb (EFE).- Pequeños grupos de familiares de policías militarizados se manifestaron hoy a las afueras de varios cuarteles de Río de Janeiro en demanda de mejoras salariales y de trabajo de los efectivos.

La protesta comenzó de manera pacífica a primera hora de la mañana durante el cambio de turno en algunos batallones de la Policía Militarizada, como los de Frei Caneca, en el centro de la ciudad; Olaría y Tijuca, en el norte.

Los manifestantes, en su mayoría mujeres, portaban carteles pidiendo mejoras salariales la renovación de equipamientos y beneficios laborales.

El movimiento tiene características parecidas al que comenzó el último sábado en el vecino estado de Espírito Santo y donde familiares permanecen en las afueras de los batallones impidiendo la salida de los efectivos.

La falta de policías en las calles de varias ciudades, principalmente en la capital regional Vitoria, desató una ola de crímenes y depredaciones que mantienen gran parte del comercio, escuelas, universidades y agencias bancarias cerradas.

Según el Sindicato de los Policías Civiles de Espírito Santo, más de cien homicidios se han producido en el estado desde que comenzó la huelga de los agentes.

Sin la Policía Militarizada en las calles, el Ejército y la Fuerza Nacional de Seguridad, un cuerpo de élite de la policía brasileña, han sido los encargados de patrullar las calles de una ciudad que tenía, hasta el sábado pasado, uno de los índices de homicidios más bajos de Brasil.

Río de Janeiro, cuya capital homónima es la segunda mayor ciudad de Brasil, afronta en los últimos días una aguda crisis financiera y motivado movilizaciones de los servidores públicos que reclaman por salarios atrasados y otras reivindicaciones.

Una protesta violenta contra el proyecto de privatización de la empresa de abastecimiento de agua de Río de Janeiro paralizó el jueves el centro de Río de Janeiro, escenario en los últimos meses de varias manifestaciones contra las medidas de ajuste de la gobernación para superar su "calamidad" financiera.

El enfrentamiento entre manifestantes y policías causó varios heridos, entre ellos agentes, y algunos detenidos, acusados de vandalismo por la destrucción de ventanales de agencias bancarias y el incendio de mobiliario público.

Sobre las pequeñas manifestaciones de los familiares de los policías militarizadas, el mayor Iván Blaz dijo a periodistas que la salida y entrada de efectivos, además del patrullaje en la ciudad se realiza de "forma normal", a pesar de las protestas.

Blaz, en una entrevista al canal de televisión Globo, admitió que las tropas están "insatisfechas", pero garantizó el "diálogo" con el Gobierno regional para llegar a un acuerdo sin necesidad de huelga.

En Brasil la seguridad en las calles está a cargo de los agentes de la Policía Militarizada, que tienen estatus de soldados y el Código Penal Militar brasileño castiga con una condena de hasta dos años de prisión su participación en huelgas o manifestaciones por lo que las protestas las protagonizan sus familiares.