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Editorial
lunes 15 de mayo de 2017, 02:00

Faltan políticas para mejorar el uso de remesas familiares

Un reciente informe del Banco Central del Paraguay (BCP) muestra un récord en el ingreso de remesas familiares. El aumento de estos recursos con respecto a años anteriores puede estar mostrando una mejora en las economías que reciben a hombres y mujeres paraguayos que migran buscando oportunidades laborales. Un aumento en las remesas familiares significa mejoras en las condiciones materiales de vida. El Gobierno debe impulsar medidas que reduzcan los costos de envíos y faciliten el destino de los recursos hacia rubros que contribuyan sustancialmente y a largo plazo al bienestar de la familia.

La migración económica ha sido, históricamente, una solución para que miles de familias paraguayas logren contar con mayores ingresos en sus hogares. Es común encontrar en casi cualquier familia de menores recursos que algún miembro esté fuera del país trabajando, ya sea de manera temporal o permanente.

A pesar de que esta estrategia es de larga data, afectando a generación tras generación, los sentimientos de añoranza de quienes salen y de quienes quedan no disminuyen y en muchos casos, como el de las madres, se agrega el de la culpabilidad, por parte de ellas mismas como de la sociedad, que cuando ocurre algo en sus familias la pregunta es: ¿y dónde está la madre?

El aumento de las remesas da cuenta, por un lado, de que las condiciones económicas de los países receptores de trabajadores y trabajadoras paraguayos están mejorando luego de la fuerte crisis internacional, sobre todo España y Estados Unidos. Casi el 70% de los 150 millones de dólares ingresados en el primer trimestre de 2017 provinieron de estos países, el 20% de la Argentina y el resto del Brasil y de los demás países del mundo.

Pero, por otro lado, también significa el esfuerzo y el sacrificio que están realizando los compatriotas y sus familias. Quienes hayan podido mantener una conversación con migrantes en el exterior saben de las condiciones de vida que llevan con el objetivo de ahorrar y, de esa manera, enviar una parte del fruto de su trabajo a los familiares que quedaron en Paraguay.

Este sacrificio no es solo material. La mayoría dejó a su familia, incluso a hijos pequeños, obligando a reorganizar el núcleo familiar con la integración de abuelas y la temprana responsabilidad de los hermanos mayores en el cuidado de los más pequeños.

En el análisis de las remesas no hay solo cifras exitosas para la macroeconomía del país, sino también un cúmulo de situaciones invisibles que deben ser consideradas. No se puede negar el impacto microeconómico en los hogares de las remesas, especialmente en los niveles de menores ingresos, donde sistemáticamente han tenido mayor peso en los ingresos familiares que en los hogares de mayores recursos. Pero no deben obviarse los posibles impactos negativos, para la familia, la sociedad y la misma economía, de la disgregación familiar.

Por estas razones, el Estado debe contar con estrategias para que el fruto del trabajo de paraguayos en el exterior sea invertido de la mejor manera y el resultado de este sacrificio sea el mejor posible. Las políticas públicas deben contribuir a reducir los costos de envíos e incentivar la oferta de productos financieros que faciliten la inversión de las remesas en vivienda, educación y ahorro a largo plazo.

El monto acumulado de remesas al primer trimestre de 2017 ya supera ampliamente los montos anuales anteriores a 2007 y, si continúa este ritmo, el año 2017 será un año excepcional. Las instituciones con competencia en la política económica que afectan a las remesas no pueden estar ajenas a este evento. Conviene a los migrantes y a todo el país.