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Mundo
viernes 5 de mayo de 2017, 12:03

Exposición en Croacia sobre la destrucción del patrimonio cultural en la ex Yugoslavia

Zagreb, 5 may (EFE).- "Monumentos a punta de pistola" se llama una exposición multimedia, que muestra el alcance de la destrucción de monumentos culturales durante las guerras de la antigua Yugoslavia, como en Croacia, Bosnia Herzegovina y Kosovo, en los años noventa.

"Esta exposición es importante porque registra la destrucción del patrimonio religioso y cultural desde Dubrovnik, pasando por Sarajevo y Mostar, hasta Kosovo", dijo Vesna Terselic, presidenta de Documenta, una ONG croata que organiza la muestra.

"Se muestra cómo se trataba de aniquilar con bombas la cultura de otros grupos étnicos y, sobre todo, la cultura común de todos estos grupos que convivían y tenían un pasado multiétnico común", dijo a Efe.

En el catálogo que acompaña la muestra, la experta del Consejo de Europa Helen Walasek destaca que esta "destrucción intencionada de monumentos culturales y religiosos" es el "peor ejemplo de la destrucción del patrimonio cultural en Europa desde la Segunda Guerra Mundial".

"Casi nunca esta destrucción fue un daño colateral de operaciones militares. En la mayoría de los casos se trataba de operaciones premeditadas y sistemáticas, lejos de las líneas del frente. Fueron acompañados de atrocidades contra la población", asegura Walasek.

Las demoliciones afectaron sobre todo al patrimonio otomano e islámico de Bosnia, donde fueron destruidas más de 1.200 mezquitas.

La exposición muestra vídeos, fotos, audio-grabaciones, documentos y sentencias del Tribunal Internacional de La Haya para los crímenes de guerra cometidos en la ex Yugoslavia (TPIY) relacionadas a la destrucción de monumentos, así como informes internacionales, documentales y otros materiales.

Se exponen crímenes que nunca llegaron a los tribunales, y aquellos pocos que sí fueron a juicios de La Haya.

El hecho que el TPIY juzgara también crímenes contra el patrimonio cultural y religioso fue una novedad muy importante aunque limitada a la Justicia internacional, destaca la muestra.

En el caso de Croacia, por ejemplo, un general del Ejército serbio-yugoslavo fue condenado a ocho años de prisión por la destrucción de numerosos monumentos en el casco medieval de Dubrovnik en 1991.

Sin embargo, nadie ha rendido cuentas por la destrucción de 16 mezquitas, incluida la famosa "Ferhadija" del siglo XVI, en Banja Luka, situada lejos de las líneas de combate y convertida tras la guerra en la capital de la "República Serbia" de Bosnia.

Tampoco nadie fue responsabilizado por la destrucción total de Vukovar, una ciudad barroca al este de Croacia.

Mediante imágenes de vídeo el visitante puede observar la destrucción de uno de los monumentos culturales más bellos de Bosnia, el Viejo Puente de Mostar, construido en 1566 por el arquitecto estambulí Mimar Hayrudin y destruido en 1993 por bombardeos intencionados de croatas bosnios.

Otro punto clave de la exposición es la destrucción de la legendaria Biblioteca Nacional y Universitaria de Sarajevo, bombardeada en 1992 por los serbios bosnios que asediaron la capital bosnia durante tres años.

Al ver que esa obra arquitectónica austro-húngara estaba en llamas, se formó una larga cola de vecinos decididos a arriesgar sus vidas para tratar de salvar los libros.

Una mujer murió por las balas de los francotiradores serbios durante el intento.

Pero no fue todo en vano, porque numerosos libros de inapreciable valor fueron salvados, incluida la famosa "Hagadá de Sarajevo", una obra maestra del arte sefardí, un libro manuscrito usado en la Pascua Judía (Pesaj), creado en Aragón en 1350 y llevado a Sarajevo en el siglo XVI.

En Kosovo, las fuerzas serbias destruyeron en 1999 intencionadamente 225 del total de 607 instalaciones religiosas islámicas, documenta la exposición.

Las destrucciones de algunas iglesias y monasterios serbio ortodoxos en Kosovo sucedieron después de la guerra y no forman parte de esta exposición multimedia.

Tras su paso por la llamada Gliptoteka, un espacio para exposiciones de la Academia Croata de Ciencias y Artes, la muestra será traslada a mediados de mes a Belgrado, en junio a Sarajevo, y después del verano a La Haya.

Vesna Bernardic