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Mundo
viernes 23 de septiembre de 2016, 10:52

Ewan McGregor denuncia en "American Pastoral" que "no aprendemos del pasado"

San Sebastián (España), 23 sep (EFE).- El actor escocés Ewan McGregor presentó hoy en San Sebastián "American Pastoral", su debut en la dirección, que aborda el dolor de unos padres que pierden a su única hija reclutada por un grupo violento en plena guerra de Vietman, una situación que, opina, recuerda a otras más actuales.

"Por supuesto, hay similitudes" con la pérdida que sufren muchos padres, de América y de Europa, por culpa del Estado Islámico, afirma McGregor, quien considera que lo mismo que sucedía entonces, en el momento en el que se sitúa la película, con los "pacifistas" americanos de los años 60 "sucede hoy con los terroristas y las bombas contra civiles".

"Ojalá aprendiéramos algo y pudiéramos seguir adelante, pero me parece que seguimos dando vueltas y volvemos al pasado; las mismas imágenes que vemos en los documentales de Estados Unidos de los años sesenta son las que se ven ahora en la televisión".

El escocés (Perth, 1971), que ha dado el salto a la dirección con este filme que adapta al cine la perturbadora novela de Philip Roth, se ha guardado para él uno de los papeles principales, el de Seymour Levov, el Sueco, el mejor atleta local de una pequeña localidad del sur de EE.UU., que McGregor afirma que fue siempre su primer objetivo.

Así, en una multitudinaria rueda de prensa tras la proyección de la cinta, acompañado por la actriz Jennifer Connolly, explicó que llevaba más de tres años estudiando al personaje y metiéndose en la vida del Sueco. Cuando le ofrecieron dirigirla, no quiso perder la ocasión de hacer ambas cosas.

"No me parecía que fuera a ser confuso (dirigir e interpretar)", explica. "Soñaba" con ser el Sueco, apunta y añade que, cuando supo que podría contar con Connolly y con Dakota Fanning, impresionante en el papel de la hija "perdida", la tartamuda Merry, no se lo pensó dos veces.

Connolly, ganadora del Óscar por "A Beautiful Mind" (2001), interpreta uno de los peores personajes del libro y de la película; es Dawn, la madre que reniega de la hija para poder sobrevivir.

"Ella lo siente tan profundamente que no sabe cómo sobrevivir, no puede recuperar lo de antes y toma esa decisión trágica que es revertirse a sí misma y volver a empezar para poder seguir adelante", defiende Connolly. "Su decisión significa cuánto supone para ella, tanto que no puede seguir sin su hija".

La película reduce en parte la desasosegante novela, aunque según McGregor, solo en los momentos más innecesarios y más caros de rodar.

Ubicada en Newark, en el estado de Nueva Jersey, la cinta recorre a la vez -como hace el libro- el drama tremendo de unos padres que buscan a su hija a la que se acusa de haber causado una muerte, mientras en el resto de EE.UU. los jóvenes se rebelan contra la guerra de Vietnam y reclaman libertades e igualdad para los negros.

McGregor salpica la primera parte de la película, contada a través de un "flash back", con trozos auténticos en blanco y negro de documentales.

El director y actor no ha llegado a conocer a Philip Roth, pero se siente muy orgulloso de que el escritor haya aprobado su versión cinematográfica. Y dice que solo cuando recibió su nota en ese sentido se dio cuenta de lo mucho que le importaba su opinión.

Para Connolly ha sido "maravilloso" que McGregor sea también actor, le ha ayudado mucho con un papel "intrigante y frágil, hermoso por su complejidad a la vez que quebradizo, y por su lucha como madre; yo no puedo ni pensar en experimentar esa clase de pérdida: tengo tres hijos y para mí son un tesoro".

McGregor reconoce que no leía críticas cuando se hablaba de él como actor y que tampoco lo hará ahora. Le "encanta" su trabajo y no soporta que le digan que no gusta, aunque se entera al final, porque sus amigos le ponen mensajes y se lo dicen.

El actor presentaba su debut como director tras haber finalizado en Edimburgo el rodaje de la segunda parte de "Trainspotting", la película dirigida por Danny Boyle con la que se dio a conocer.

"He lamentado los años que (Boyle y yo) no hemos trabajado juntos. Creo que dejó un listón muy alto, sacó lo mejor de mí como actor. Me he sentido fantástico", asegura.