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Editorial
lunes 29 de mayo de 2017, 02:00

Evitar que la inestabilidad en Brasil afecte al Paraguay

La crisis política brasileña puede ser un problema para la economía paraguaya. A la desaceleración económica se agregan la inestabilidad y los riesgos que se derivan de problemas políticos y la corrupción. La economía brasileña es la mayor de América Latina, mientras que la paraguaya es pequeña en términos relativos y tiene altos niveles de vulnerabilidad. Esto nos pone en una compleja situación que debe ser abordada por la política económica nacional. Paraguay no puede seguir dependiendo de más factores exógenos que endógenos. Debemos contar con estrategias para diversificar la producción y las exportaciones y garantizar una trayectoria estable hacia el desarrollo.

Cualquier aspecto conflictivo del Brasil tiene la potencialidad de afectar a la economía paraguaya. Una parte del comercio exterior es con este país, los recursos provenientes de Itaipú financian una proporción importante del presupuesto público. Estamos al inicio de una etapa de profundización de la renegociación del Tratado que podría enfrentar dificultades.

La corrupción público-privada que, al parecer, afecta a una parte relevante de la clase política y de grandes empresas brasileñas y multinacionales puede también tener efectos en Paraguay, dado que muchas de esas empresas tienen negocios en nuestro país.

Desde esta perspectiva, las correas de transmisión del conflicto brasileño son múltiples y Paraguay debe contar con mecanismos para reducir al mínimo las consecuencias negativas.

La economía paraguaya es relativamente pequeña frente a las economías brasileña y argentina, así que naturalmente está expuesta a los vaivenes políticos y económicos de estos dos países.

Si bien Paraguay no puede cambiar de manera sustancial el tamaño de su economía, sí puede transformar su estructura productiva de manera a diversificarse, tanto en los bienes y servicios que produce, como en los mercados a los que se dirige. Otro factor de vulnerabilidad, además de su tamaño, es la excesiva dependencia de factores climáticos, dado un patrón de producción con un peso relativo del sector primario muy elevado.

Si a estas dos características de la economía –pequeña y dependiente del clima– le agregamos la inestabilidad de la mayor economía de la región, nos enfrentamos a un escenario poco propicio para garantizar un buen desempeño económico a corto, mediano y largo plazo.

La diversificación en la producción y en las exportaciones debe ser un objetivo explícito de todos los planes sectoriales. Es necesario aprender de la experiencia pasada y presente. No es la primera vez ni será la última que conflictos políticos o inestabilidad económica de los países vecinos afecten la economía paraguaya.

Paraguay debe emprender el camino hacia un desarrollo sostenido a largo plazo. Pero ello requiere medidas para que la inestabilidad de las economías vecinas, como las de Brasil y Argentina, no afecten en demasía.

La inestabilidad política que enfrenta el Brasil y que afecta a su economía se transmite a nuestro país. Si queremos seguir creciendo necesitamos reducir nuestra volatilidad, en parte influenciada por la economía brasileña. No avanzaremos en este objetivo sin políticas económicas que minimicen estos efectos.