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Opinión
martes 26 de julio de 2016, 01:00

Esquelita para Joaquín

Por Elías Piris – Tw: @eliaspiris
Por Elías Piris

Al momento que redacto estas líneas vos estás sentado sobre mis piernas, pidiendo ver el video de "la tortuga".

Después pedirás que te ponga el video de tu canción preferida de los Rolling Stones para saltar nuevamente a las canciones de la granja.

"Papá tiene que escribir, hijito", te comento. Esa miradita inocente me indica que no es una excusa válida para no poder bailar y cantar contigo en la sala del pequeño departamento céntrico donde vivimos con tu mamá (y los dos gatitos).

Es que así son nuestros días desde hace dos años, cuando llegaste para cambiar radicalmente nuestras vidas.

Te escribo esta suerte de esquelita –el espacio que tiene papá en el diario no sé si da para una carta– porque me encantaría que la leas cuando te toque la dicha de ser padre. Y quedate tranquilo, que en caso de que no desees caminar por el camino de la paternidad, sabré entender y respetar tu decisión. A fin de cuentas, vas a decidir lo que te haga feliz y punto.

Bueno, hijo de mi vida, solo quiero informarte desde el pasado que esto de ser papá no es así de trágico como te lo describirán los otros. Para nada.

Es cierto que algunos días vas a lamentar –sobre todo en la rutina diaria– no haber dormido lo suficiente. Otros días te sentirás culpable y capaz hasta llegues a odiarte a vos mismo por haber traído a un ser tan limpio e inocente a un mundo tan cruel. Posiblemente te sientas culpable de no poder arreglar todo para que nada le duela.

Te pido por favor que no pienses que fui perfecto y casi todopoderoso, porque no es así. Tuve dudas, tuve miedos, cometí una infinidad de errores de los que me arrepiento.

Pero creeme que el solo hecho de ver la sonrisa de ese pequeñito cuando lo tenés en tus brazos cura todo, absolutamente todo.

Verte hoy jugando en el parque, lleno de vida, verte tan entusiasmado disfrutando de la música –que es la banda sonora de nuestra vida– y verte durmiendo con tanta paz me da la pauta de que todo valió y sigue valiendo la pena.

No pretendo repetirte la frasecita cliché de "mi generación no pudo cambiar las cosas, va a tener que ser la tuya".

Me la dijeron a mí, se la dijeron a mis padres y así sucesivamente. Creo que no hay error más grande que delegar a los que vienen el cambio que queremos ver.

Prefiero reformularte la frase y decirte que juntos vamos a batallar para lograr que el futuro sea nuestro. Lo vamos a lograr...

¡Feliz cumpleaños y gracias por seguir inyectándome tanta vida!

Te quiere mucho.

Papá.