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lunes 13 de febrero de 2017, 02:00

“Es necesario enseñar una ingeniería aplicada y no solo de pizarrón”

Uno de los desarrolladores del primer globo sonda que surcó cielo guaraní cuenta en esta nota sobre su trayectoria e insta a que la misma gente contribuya a construir el país ideal. Dosis de pasión y disciplina forman parte de su receta.

Por Karina Godoy

Sus investigaciones fueron financiadas por la Administración Nacional de la Aeronáutica y del Espacio (NASA). Fue el responsable del desarrollo del globo sonda guaraní que por primera vez llegó al espacio. Trabajó y realizó estudios de posgrado en EEUU; sin embargo, decidió retornar y apostar por Paraguay, la tierra que lo vio nacer. Se trata del doctor Jorge Kurita, quien nos comenta sobre sus proyectos y acerca de lo que él considera su gran pasión: la docencia.

-Coméntenos sobre su trayectoria profesional...

-Desde niño siempre me apasionaban los cohetes y todo lo que tenga que ver con la electrónica, así que estudié Ingeniería Electromecánica y cuando terminé la carrera me di cuenta de que también me gustaba mucho la docencia y comencé a enseñar, pero como no se gana bien tuve que ser profesor taxi, estuve en distintas universidades. Luego sentí que era necesario hacer una maestría o un doctorado, entonces busqué una beca y obtuve la de Fulbrigth de EEUU. Hice ambas especializaciones en Norteamérica y trabajé en una compañía de automotores, y también fui docente auxiliar en la Michigan Tech University, donde, para sorpresa mía, fui calificado entre los top 10, mejores docentes.

-¿Cuál es su vínculo con la NASA?

-Cuando estaba realizando mi doctorado, dos de mis investigaciones sobre validación fueron financiadas por la NASA y esa información aplicó para el uso aeronáutico. Fue un privilegio y agradezco mucho esa oportunidad porque desde pequeño siempre soñé con estar en esa Agencia Espacial.

-¿Qué lo motivo a dejar el Primer Mundo y volver a Paraguay?

-Considero que aunque es importante ir a estudiar afuera para poder ampliar la mente, también es bueno volver, no hay que olvidarse que le debemos a nuestro pueblo, al suelo donde nacimos, o el que no vuelve por lo menos tiene que ver la manera de aportar para el país desde el ámbito que se pueda. Por ejemplo, ser un enlace para inversiones o donaciones. Para mí en particular, la docencia es mi mejor manera de contribución, transmitiendo el conocimiento que aprendí a la juventud paraguaya, a la que hay que motivarle para desarrollar el potencial que tiene. Si las personas que experimentaron el sabor del Primer Mundo aprendieron el valor de la honestidad volvieran e implementaran en Paraguay lo que aprendieron, claro que vamos a ir mejorando.

-¿Qué significó desarrollar con alumnos de la UNA el globo sonda que llegó al espacio aéreo?

-Fue un gran desafío, desde armar todo el artefacto hasta lograr recuperarlo una vez que se consiguió lanzarlo. Varias compañías privadas nos ayudaron para obtener algunos equipos a bajo costo.Más allá de obtener toda la información espacial de la tierra guaraní en cuanto a la altitud, temperatura y presión, mi meta al impulsar esto es que los estudiantes de Aeronáutica puedan aprender, investiguen y se entusiasmen. Estoy muy orgulloso de ellos porque trabajaron durísimo y alcanzaron el objetivo, ya que también tuvimos miedo de que no pueda resultar.

-¿Qué otros proyectos se vienen para este año en la Facultad Politécnica?

–Estoy planeando la construcción de un cohete y la meta es lograr financiamiento del sector privado. Sería un testeo estático de cohete para ver todo el funcionamiento de la electrónica. La idea es presentarlo a fin de año.

-¿Solo se dedica a la docencia actualmente?

-También desde Paraguay trabajo para la compañía estadounidense Filtran, donde estuve al terminar mi doctorado. Desarrollo filtros para automotores de marcas como Ford, Subaru, General Motors y otros, de hecho, es mi mayor fuente de ingreso, el sueldo de docencia es muy bajo, ojalá algún día esto cambie.

-¿Cuál es el mayor desafío de enseñar dentro de una estructura muchas veces precaria?

-El desafío se da sobre todo a la hora de ejecutar los proyectos, ya que falta mayor inversión. Las investigaciones son necesarias para que el estudiante pueda salir del pizarrón o los libros y experimentar la ingeniería aplicada. Es también importante apuntar al sector privado porque el trabajo de la academia con la industria sería lo ideal como un apoyo a la sociedad. Hay que ayudar a la juventud a desarrollar los conocimientos y educar al industrial a confiar en los proyectos, esto se puede conseguir demostrando la capacidad, el esfuerzo y el entusiasmo.

-¿Cómo encaró el hecho de que en la tierra donde nació y que admira tanto lo ven como extranjero por ser descendiente oriental?

-Hay un dicho que dice: "El que se picha pierde". Uno debe aprender a reírse porque es importante entender que las bromas por ser coreano o japonés no son mal intencionadas, sino que es parte de nuestra idiosincrasia. Al final, en una situación difícil, yo sé que mi compatriota paraguayo va a estar conmigo ayudándome. Yo me siento paraguayo en primera camiseta. También hay que sacarse de la mente de que porque es oriental uno es inteligente, todo es cuestión de mucha dedicación. Yo, por ejemplo, de chico era malo en matemáticas, pero fue mediante la disciplina y entusiasmo que me empezó a gustar y luego hasta gané una olimpiada en dicha materia.

-Por último, ¿qué mensaje les deja a los estudiantes?

-Que se pongan objetivos específicos y no pierdan el entusiasmo por cumplirlo aunque parezca imposible. Roma no se construyó en una noche, todo lleva su tiempo, el país se construye con la gente, no con un gobierno, y ellos son parte importante para construir una mejor sociedad.