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Editorial
sábado 13 de agosto de 2016, 01:00

Es injustificable la mala atención a los asegurados del IPS

La situación de la salud en el Instituto de Previsión Social es injustificable desde cualquier punto de vista. La mala atención y el desabastecimiento tienen como principal causa la gestión ineficiente de los recursos con que cuenta la institución. Permanentemente la prensa divulga problemas de ausentismo del personal, sobrecostos en las compras, atrasos y errores en el diseño en las obras. Todos estos problemas se traducen en un permanente maltrato a los asegurados. Adicionalmente, existen problemas estructurales que afectarán a largo plazo la sostenibilidad del sistema, como los altos niveles de evasión. No hay excusa posible. Las autoridades del IPS deben comprometerse de una buena vez en el mejoramiento sustancial de la gestión.

El IPS tiene suficientes recursos como para garantizar una atención de salud de excelencia. Sin embargo, sus asegurados, además de sufrir una enfermedad, deben enfrentar el calvario que significa tardanzas en la atención, falta de medicamentos e insumos, malos tratos de los recursos humanos y pasos burocráticos que solo contribuyen a pérdida de tiempo y no a mejorar los controles y el servicio.

Es una vergüenza que con los recursos que maneja, la gestión de la asistencia a la salud sea tan ineficiente e ineficaz. El IPS tiene cada vez más funcionarios y con sueldos cada vez más altos. Es inadmisible que no pueda solucionar problemas básicos, como el desabastecimiento, una buena administración de los turnos, el planillerismo y ausentismo de sus funcionarios, la informatización de los procesos y los sobrecostos en las compras públicas.

Si estos problemas se solucionaran, la calidad del servicio del IPS aumentaría de manera sustancial, pero ello exige el compromiso de sus autoridades y, sobre todo, la voluntad de hacer prevalecer los derechos de los asegurados por encima de los egoísmos y los negocios particulares que existen en la gestión de esta institución.

No es un secreto que el personal que debiera atender a los asegurados no cumple los horarios por los cuales se les paga. Tampoco es un secreto que el IPS ha contratado a funcionarios por razones prebendarias y de parentesco. Esto se traduce en contrataciones de recursos humanos que no tienen el perfil que necesita la institución o de funcionarios que responden a su padrino político y no a las políticas institucionales.

Los sobrecostos y las compras indebidas de medicamentos, así como las obras mal diseñadas, también sobrefacturadas y con retrasos en su construcción significan un desperdicio de recursos que impactan negativamente en los asegurados y enriquecen indebidamente a los proveedores del Estado. La falta de compromiso para implementar buenos procesos licitatorios y mecanismos de control eficientes que reduzcan las posibilidades de corrupción, de conflictos de intereses y de colusión aumentan injustificadamente los costos de los servicios, reduciendo la cobertura de los mismos.

A los problemas de gestión coyunturales u operativos se agrega la persistente evasión, lo cual significa que una importante proporción de trabajadores que tienen el derecho de estar protegidos por la seguridad social se encuentran excluidos de este beneficio. A largo plazo esto significará problemas de financiamiento estructural. En un sistema solidario como el nuestro, es fundamental que se incorporen jóvenes al sistema de manera que se sostenga a largo plazo. Pero esto tampoco se está haciendo.

Si las autoridades actuales no pueden realizar las reformas necesarias para garantizar una gestión eficiente y de calidad, debieran presentar su renuncia y permitir que personas comprometidas con el bienestar de los trabajadores asuman el cargo.