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Cultura
sábado 2 de abril de 2011, 00:00

"Entramos en el barrio, y vienen a hacer con nosotros la obra"

El pintor venezolano Juvenal Ravelo conversó con el Correo Semanal en Caracas. Habló de la experiencia del Arte de participación en la calle, de cómo trabaja con la gente. Y recordó a un amigo: Rubén Bareiro Saguier.

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***BlasBrítez | Periodista |bbritez@uhora.com.py

Caracas está lluviosa, como casi nunca, según dicen. El hotel, en plena Sabana Grande, está lleno de periodistas de Sudamérica que asisten a un curso. En el comedor, mientras de fondo se escucha la ensalada de acentos lingüísticos, la figura esbelta de una mujer joven atrae las miradas. "Estamos en Venezuela", dice alguien, como confirmando la fama de la belleza de sus mujeres. Lo que no sabríamos hasta el otro día es que aquella mujer era Stefanía Fernández: Miss Venezuela y Miss Universo 2009. Así nos recibía el país en donde gobierna desde hace más de una década Hugo Chávez: con una Miss Universo en nuestro hotel. Pero había otro personaje célebre en el recinto. En otra mesa, un hombre habla por teléfono e indiscretamente escucho la conversación: emitía juicios sobre las políticas de exposición del Museo Pompidou, de París. "¿Un artista?", me pregunté. Unas horas después, el fotógrafo boliviano Eduardo Osorio me lo confirmó: se hospedaba en el hotel, en el mismo piso que nosotros, y se trataba de Juvenal Ravelo, el más importante artista cinético de Venezuela, con una vasta trayectoria y experiencia en la apertura del arte y sus procesos creativos a la gente. Lo que hoy día hace lo llama Arte de participación en la calle, pues las comunidades, los barrios, se convierten en artistas pintando su propia comunidad, su propio barrio.

Lo abordo. Apenas le menciono Paraguay, recuerda a Rubén Bareiro Saguier. Me da su tarjeta para el escritor paraguayo con la siguiente inscripción: "Para Rubén, con los recuerdos de París. Con un abrazo, Juvenal". Enseguida le digo:

-Vi su mural de varios kilómetros en Avenida Libertador, una de las más importantes de Caracas.

-Yo lo que hice en la Avenida Libertador es arte cinético. Mandé colocar varios textos allí, uno del Quijote. Lo que yo hago es una especie de bombardeo cultural, para darle información a la gente, pues nos damos cuenta de que la cultura se descuida demasiado; entonces uno ve cómo otra gente es la que toma la batuta y la cultura se queda última.

-¿Pero en la creación de ese mural participó la gente?

-Aquí en Avenida Libertador lo hicimos como obra individual, porque no es un barrio. En un barrio las casas tienen problemas, las fachadas están estropeadas, etc. Bueno, ahí es donde hacemos Arte de participación en la calle, porque la comunidad participa junto con nosotros, con un equipo que constituí. Tengo allí un sicólogo que da talleres, un arquitecto, artistas plásticos, y yo di varios talleres también.

-¿Cómo llega a este tipo de arte?

-Después de hacer la obra individual, desembocó en este Arte de participación en la calle, con la gente del pueblo, buscando que el arte tenga una relación con él, pero directa. Habíamos hecho otros intentos que no funcionaron. Nosotros teníamos mucho éxito en París con las obras cinéticas: estaba Víctor Vasarely, de aquí de Venezuela estaba Jesús Soto, el argentino Julio Le Parc. Pero el temor mío era que, sin querer, el arte se volviera de élites, en este caso el cinetismo, pues porque eso lo compra gente que tiene dinero.

-¿No llegan a la calle?

-Llegan a la calle con obras que se realizan en un taller y luego lo colocan allí. La diferencia conmigo es que nosotros entramos en el barrio, les damos talleres a la gente, los preparamos y ellos vienen a hacer la obra con nosotros. Entonces yo hago unos modelos cromáticos, vemos las casas y yo coloco armonías por analogía. Coloco módulos de 4 a 6 casas y luego la gente va seleccionando el color que ellos desean. Allí empiezan ellos a colocar en las paredes, organizo a la comunidad en brigadas de trabajo conformadas por diez personas, dependiendo de la cantidad de habitantes que existan en el sector. Les damos a las brigadas nombres de músicos, escritores, artistas plásticos.

-¿Hay apoyo?

-Consigo patrocinantes. He conseguido donaciones de empresas privadas, de la industria petrolera PDVSA, pero el problema que tenemos, al igual que en toda América Latina, es que muchos gobernantes, incluso dentro de procesos revolucionarios como el nuestro, ¡coño, pero son incultos, insensibles! No tienen la formación cultural. Tú le llevas un proyecto para un evento de la cultura y te dicen que no hay dinero; pero llévale uno donde va a haber cerveza, va a haber ron y una discoteca, e inmediatamente buscan los fondos. Y bueno, así no se puede.

<h2>PARÍS ERA UNA FIESTA CON RUBÉN BAREIRO SAGUIER</h2>

-Éramos un grupo grandes de latinoamericanos que estábamos viviendo en París. Nos encontrábamos siempre. Él tenía mucha amistad también con el profesor uruguayo Jorge León, que tenía o tiene la cátedra de Literatura Latinoamericana en la Sorbona. Nos encontrábamos siempre, a veces venía Cortázar...

-¿Quiénes eran los otros escritores que frecuentaban?

-García Márquez, Severo Sarduy, en la época estaba Alejo Carpentier vivo, y también lo veíamos. De Venezuela fue muy amigo de él el poeta Gustavo Pereira.

Rubén incluso me tradujo una exposición que yo hice allá en París junto con dos venezolanos más. Él me tradujo el catálogo, que estaba en francés, al español. Nos veíamos constantemente, participábamos en los foros que se deban en la universidad, que se hicieron varios sobre América Latina, sobre su cultura.

Después, aparte de esas actividades, existía lo más bello que puede existir, que es la solidaridad, que allá se veía mucho: la solidaridad latinoamericana. Cualquier dificultad que tuviera la gente, económica, de lo que fuera, inmediatamente te resolvían el problema.

Incluso yo me acuerdo que una vez con Rubén la cosa se puso difícil con la Embajada de Paraguay, pues él estaba exiliado. Eran problemas de pasaporte. Yo mismo llegué a decirle: "Rubén, si tienes mucha dificultad -como en la época yo tenía una novia allá que era cónsul de Venezuela-, yo te consigo el pasaporte venezolano".

Ese tipo de cosas lo lográbamos nosotros si se te ponía difícil, teníamos los vínculos, pues. Yo digo que una de las cosas más bellas que he visto en Europa es esa hermandad, esa solidaridad latinoamericana. Creo que fue Carlos Fuentes quien dijo que la capital de América Latina estaba en París por aquellos años. En París podíamos ver a un paraguayo, un uruguayo, un argentino, un chileno, y en nuestros países no.

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