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Editorial
lunes 11 de julio de 2016, 01:00

Endeudamiento exige manejo responsable de los fondos

Paraguay viene aumentando su deuda externa de manera acelerada. En general, la mayoría de los sectores ya manifestaron su preocupación sobre este hecho, sobre todo teniendo en cuenta que no se conoce la forma en que se honrarán los compromisos. La segunda preocupación empezó a manifestarse cuando la prensa dio a conocer el uso de bonos soberanos para pagar deudas, lo que desde cualquier punto de vista es una mala práctica. Esta semana surge una nueva: la baja ejecución de estos fondos en obras. La situación se agrava si se considera que el país necesita con urgencia promover la inversión pública para darle impulso, al menos coyuntural, a la economía.

El rápido endeudamiento externo por parte del Estado está generando críticas desde la ciudadanía, la prensa y los expertos en la materia.

Las dudas y miedos están fundamentados en los largos años de mala gestión gubernamental y por la forma en que actualmente se está gestionando la deuda.

En primer lugar, la necesidad de endeudamiento radica en que el sistema impositivo no es capaz de recaudar para financiar genuinamente la inversión pública.

La pregunta que se hace la ciudadanía es a quiénes van a beneficiar esos fondos, sobre quiénes recaerá en mayor proporción el pago y qué sacrificará el país cuando no alcancen los recursos y se necesite reducir el gasto público para pagar la deuda.

Si a la incertidumbre del pago se agregan las noticias de que con estos fondos se están pagando deudas anteriores, aumentan las críticas y con ello la legitimidad de la política de endeudamiento, lo cual no es un problema menor. Gobernar sin la confianza y legitimidad de la ciudadanía tiene costos altos y puede afectar negativamente la gobernabilidad.

Esta semana, la noticia fue que el país continúa su rápido ritmo de endeudamiento a la par de una baja ejecución presupuestaria de los recursos de deuda contraídos anteriormente. Una situación como esta no contribuye a generar tranquilidad en la ciudadanía y menos aún a convencerle de que las cosas se están haciendo bien.

El mayor endeudamiento debe contribuir a obras que modifiquen la trayectoria del crecimiento económico y, en este momento de retracción mundial, garantizar que el país no entre en recesión.

Paraguay necesita con urgencia infraestructura que transforme la matriz productiva hacia una que genere empleos de calidad y mejorías en los ingresos en todos los niveles socioeconómicos.

Si además de las desventajas propias de cualquier proceso de endeudamiento se agrega el inadecuado uso de los fondos o su baja ejecución, el escenario no parece promisorio; al contrario, se generan más críticas e incertidumbre a la gestión gubernamental.

El Gobierno debe tomar con seriedad el uso de los fondos provenientes de la deuda.

Es inaceptable que sigamos endeudándonos para pagar deudas anteriores o para mantener los fondos sin ejecución.

Es urgente que el Gobierno tome conciencia de que su gestión es temporal, pero que las consecuencias de sus actos, especialmente cuando se trata de endeudamiento, son de largo plazo, tan largo que una mala gestión puede hipotecar la vida de varias generaciones de compatriotas, quienes deberán hacerse cargo de las consecuencias en el futuro.