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Política
domingo 19 de marzo de 2017, 01:00

“En Paraguay no debe darse la reelección presidencial”

Casi con la exactitud de un reloj suizo, a los tres años de su gestión, los presidentes de la República desde la caída de la dictadura de Alfredo Stroessner comienzan a sentir la necesidad de atornillarse al poder e inician una campaña, a veces en forma solapada y en otros casos abiertamente, para lograr la reelección presidencial, prohibida por el artículo 229 de la Constitución de 1992 que dice expresamente “no podrán ser reelectos en ningún caso”.

Debido a este cerrojo puesto en la Constitución, casi todos los presidentes de la era democrática buscaron modificar la Carta Magna, y la herramienta a la cual pretendieron echar mano, hasta ahora sin éxito, fue siempre la enmienda.

Nicanor Duarte Frutos lo intentó y a pesar de contar con un movimiento muy fuerte dentro de la ANR, no logró su cometido.

A su vez Fernando Lugo, con fuerte respaldo popular, también lo buscó en el 2011, pero no tuvo mucha resonancia, porque no tenía mayoría propia en el Parlamento.

Ahora el caso de la campaña de la reelección de Horacio Cartes lleva casi un año paralizando y polarizando al país. En los tres casos se habla de que “el pueblo es el que pide” la reelección.

El poder. La socióloga Milda Rivarola, en diálogo con ÚH, explicó el fenómeno diciendo que “la historia está llena de gente que se engolosina con el poder, especialmente con las ventajas económicas que este le otorga”.

Indicó que esa desesperación por seguir en el poder se da por dos razones: Primero por la ambición, ya que el poder abre un montón de puertas y lo pone en primera fila no solo al gobernante, sino que a todo su entorno.

El otro motivo es la autodefensa. Rivarola señaló que con los ex presidentes “se da un fenómeno casi perverso en donde es atacado y destrozado, no solo por sus enemigos políticos, sino además por parte de sus propios ex aliados. La gente que fue beneficiada le destroza hasta con rabia”, indicó.

Analizó además que el primer año de gobierno el presidente “no hace nada”, porque va organizando su Gabinete.

Lo mismo le ocurre en el año y medio antes de las siguientes elecciones, donde su propia gente le abandona tratando de congraciarse con quien tomará la posta.

Indicó que el internismo, ya de cara a la siguiente elección, donde el mandatario no participa, le roba poder y prácticamente ya no gobierna. Subrayó que ello se da debido a una sobrecarga de operación política de tipo proselitista.

Indicó que este fenómeno se da por la poca institucionalidad del sistema político paraguayo, donde, a falta de una política de Estado, se destruye lo construido por el gobierno precedente.

“Todo este panorama lleva al mandatario saliente a la muerte política, situación de la que se salvó Lugo por no haber completado su mandato, pero a Nicanor no le perdonaron y no le dejaron jurar como senador”, recordó.

A pesar de todo este panorama desolador para el ex gobernante, Rivarola consideró que “en el Paraguay no debe darse la reelección presidencial ni siquiera a través de un cambio de la Constitución”.

A su entender, si se da la reelección “los presidentes se van a pasar cinco años comprando operadores para asegurar otro periodo más en el poder”. Dijo que esa situación se ve en las Municipalidades.

Por ello considera que “la prohibición del 92 no fue solo contra Andrés Rodríguez, sino que, previendo esta situación, se ve una inteligencia política de los constituyentes al establecer la prohibición de la reelección”.

La analista finalizó con algo de humor irónico al señalar que “la ventaja y el privilegio de este sistema es tener la seguridad de que, tras cinco años, el gobernante se va”.