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Mundo
lunes 21 de noviembre de 2016, 13:02

En Estados Unidos la gente le tiene miedo a la poesía, dice Richard Blanco

Miami (EE.UU.), 21 nov (EFE).- El poeta cubano-estadounidense Richard Blanco, cuya voz resonó en la toma de posesión de Barack Obama en 2013 y en la inauguración de la embajada en La Habana en 2015, afirma que en Estados Unidos "la gente le tiene miedo a la poesía".

"En los Estados Unidos la poesía no se entiende muy bien, la gente le tiene miedo, y en parte tiene que ver con la educación. No enseñan poesía contemporánea en high school (nivel secundario), comenta en una entrevista con Efe en Miami.

Blanco, nacido en Madrid en 1968, pues saliendo de Cuba sus padres pasaron por la capital española antes de instalarse en Miami, presentó en la Feria Internacional del Libro de esta ciudad "Looking for the Gulf Motel" (Buscando el Motel Golfo).

Aunque publicado inicialmente en 2012 por la Universidad de Pittsburgh, el libro se ha publicado de nuevo en una edición bilingüe, a cargo de la editorial Valparaíso, de Granada (España).

Blanco, que se hizo famoso al recitar su poema "One Today" (Un hoy) en la ceremonia de asunción de Obama como presidente para un segundo mandato en la Casa Blanca, decidió, después de haber pasado toda una vida buscando una identidad específica, que es un "cuban-american" y lo dice en inglés, no en español.

Para llegar a esa conclusión tuvo que visitar siete veces Cienfuegos, la ciudad de sus orígenes, ubicada en el centro-sur de Cuba, pero sobre todo pararse en el atril de los oradores -también a leer un poema ("Matters of the sea", Cosas del mar)- durante la inauguración de la Embajada estadounidense en La Habana, el 14 de agosto de 2015.

"Fue como un 'turning point', un punto de giro bien grande. Hasta ese momento todavía estaba pensando que tenía que ser americano o cubano, pero nunca las dos cosas", dice Blanco.

Como símbolo de integración cultural, de haber alcanzado ese sueño de progreso que los exiliados cubanos vinieron buscando desde el principio de la década de los años 60, Blanco fue elegido para esa ceremonia oficial de alto nivel, cargada de simbolismos luego de 50 años sin relaciones diplomáticas entre Estados Unidos y Cuba.

"Me crié en Miami, entre dos mundos reales e imaginarios a la vez; el mundo de mis padres, de esa Cuba que añoraban, esa Cuba donde el azúcar era más dulce y la sal más salada", explica este ingeniero civil, convencido de que proyectar un puente es como plantearse un poema, teniendo en cuenta que en ambos casos se necesita una estructura.

"Cuando ya creía que era norteamericano, pasó lo de Cuba con Obama. Hacer esa pregunta sobre identidad cultural es como preguntar qué es el amor. Las respuestas pueden cambiar constantemente, dependiendo de las experiencias de uno", reflexiona Blanco.

El autor se muestra muy contento, con un ejemplar entre las manos de su libro en edición bilingüe.

"La poesía se traduce muy poco. Valparaíso ha traducido últimamente a varios poetas contemporáneos estadounidenses", comenta este autor que dedica las tres cuartas partes de su tiempo a viajar por Estados Unidos, ofreciendo charlas en lugares tan diferentes como universidades y sindicatos de enfermería.

Blanco también viaja representando la diversidad sexual, porque en la segunda investidura de Obama fue presentado como un poeta gay de origen hispano.

"A veces llego a comunidades que no tienen acceso a alguien que representa lo que represento yo; están encerrados en un mundo cultural muy diferente al que hay en ciudades como Nueva York y San Francisco".

"Y eso es lo que ha pasado con las elecciones, que nos ha sorprendido mucho el resultado de votantes que viven en un mundo muy particular, al que también hay que escuchar".

Blanco cree que el voto para Donald Trump, en las recientes elecciones presidenciales, no fue para el Partido Republicano, sino un voto de protesta, "porque la gente está cansada de la política".

"Mi pareja, Mark, vive en uno de esos pueblecitos. Sus abuelos trabajaron en factorías y él pudo llegar a Harvard. Ahora es mucho más difícil lograr algo así", sostiene sobre el tema de la victoria de Trump.

Blanco se mudó de una punta a otra de Estados Unidos y lo hizo por seguir a su pareja, quien tuvo una oportunidad de trabajo en Maine, a tres horas de Montreal, Canadá.

Vive en el campo, en Bethel, un pueblo que nada tiene que ver con Miami, excepto por la comunidad, "muy íntima, muy conectada", dice, "como la de los cubano-americanos de los años 60 que regalaban polvo de café y lo que hiciera falta a los recién llegados", finaliza.

Richard Blanco fue el quinto poeta en la historia de Estados Unidos y el primer latino en leer un poema en una inauguración presidencial.

Jorge Ignacio Pérez