26 de junio
Lunes
Mayormente nublado
20°
28°
Martes
Parcialmente nublado
19°
28°
Miércoles
Mayormente nublado
17°
28°
Jueves
Mayormente nublado
16°
25°
Avatar
Avatar
Bienvenido,
Cerrar Cerrar
Cerrar
Login/Registración
Búsqueda
Cerrar
Editorial
miércoles 15 de marzo de 2017, 02:00

En el tema tráfico, pensar en la gente y no solo en los autos

Si para entrar o salir de Asunción los vehículos atascados en las cinco vías de acceso apenas pueden moverse a 11 kilómetros por hora, más valdría andar a pie. Sin embargo, las obras viales que se están ejecutando como intentos de solución casi no tienen previsto instalar pasos peatonales, o es lo primero que sacrifican a la hora de plantear recortes, como ha ocurrido en los viaductos del Acceso Norte, o en otras de las nuevas autopistas pensadas principalmente para los vehículos, mientras se convierten en barreras arquitectónicas para los vecinos que deciden andar a pie o en bicicleta. Falta pensar y trabajar por una ciudad más ecológica y amigable, diseñada a escala humana.

Un experto en ingeniería de tráfico del Centro de Control Semafórico de la Municipalidad de Asunción, el ingeniero Alfredo Ibáñez, precisó en un reportaje publicado por este diario que cotidianamente ingresan a la capital unos 650.000 vehículos automotores y unidades del transporte público, y que, debido al colapso del tráfico en las cinco principales vías de acceso, apenas pueden circular a 11 kilómetros por hora.

En la práctica, circular en un vehículo a esa velocidad equivale casi como andar a pie, pero esa es la situación a la que hemos llegado, luego de varias décadas de inacción y falta de planificación por parte de municipios, gobernaciones y gobiernos centrales, ante el desordenado crecimiento urbano.

Aunque ahora se han emprendido varias obras viales que pretenden ayudar a descongestionar el tráfico, el propio director general de Obras de la Comuna asuncena, ingeniero Samuel González, destacó que mientras no se concrete la implementación de un sistema moderno, eficiente y seguro de transporte masivo de personas, la construcción de viaductos, grandes avenidas costaneras o de nuevas entradas a la capital pronto van a colapsar de nuevo.

A ello se debe sumar la poca eficiencia demostrada en habilitar vías alternativas mientras se ejecutan las obras, como el megaviaducto de las avenidas Madame Lynch y Aviadores del Chaco, ya que las calles paralelas por donde los vehículos y transportes son obligados a desviar están en pésimas condiciones, llenas de pozos, cráteres, zanjas y agua servida.

Es una muestra más de la desidia y el desinterés de las autoridades por los ciudadanos.

Otro punto es que las obras viales que se están ejecutando como intentos de solución casi no tienen previsto instalar pasos peatonales, o si lo habían previsto, es lo primero que sacrifican a la hora de plantear recortes, como ha ocurrido en los viaductos del Acceso Norte, o en otras de las nuevas autopistas pensadas principalmente para los vehículos, mientras se convierten en barreras arquitectónicas para los vecinos que deciden andar a pie o en bicicleta. Los reclamos de los vecinos afectados por la Autopista Sur son un claro ejemplo de esta lamentable situación.

Hay que insistir en la necesidad de trabajar con mayor coordinación entre municipios, gobernaciones y Gobierno central, dejando de lado intereses políticos electorales y dando participación a la ciudadanía.

Falta pensar y trabajar por una ciudad más ecológica y amigable, diseñada a escala humana.