23 de agosto
Miércoles
Despejado
24°
34°
Jueves
Despejado
25°
35°
Viernes
Despejado
23°
35°
Sábado
Muy nublado
20°
34°
Avatar
Avatar
Bienvenido,
Cerrar Cerrar
Cerrar
Login/Registración
Búsqueda
Cerrar
Deportes
lunes 10 de julio de 2017, 01:00

Empujando el tren hacia el éxito

Fueron casi dos semanas de expectativa e ilusión de lograr resultados deportivos que ayuden a empujar el tren de éxito para dos extraordinarias deportistas de sangre guaraní con la meta puesta en la grandeza, como es el eslogan que encontré al llegar a la estación final subterránea de Londres en Wimbledon, en las afueras de esta capital de la diversidad mundial por excelencia.

La búsqueda de la grandeza es la motivación que hace de este campeonato de tenis la joya de la corona de los Grand Slams, el más prestigioso y el más apetecido por todos.

Empezando con la búsqueda de la clasificación histórica de Montserrat González, donde dejó el alma en la cancha al pelear punto a punto en un partido suspendido por la lluvia que al final le resultó favorable a su rival. Bien por ella porque vi las ganas y la determinación de una extraordinaria tenista que va a dar que hablar también muy pronto en el futuro. En el US Open defiende 2ª ronda que empieza en menos de dos meses.

La lluvia cayó nuevamente en el célebre All England Lawn Tennis, en Wimbledon, que le jugó una mala jornada por el resultado a Verónica Cepede, cuando fue el único momento del torneo donde por un pequeño chubasco le dio una mano a la checa, que se sintió impotente al ver el despliegue de juego de una Vero muy determinada y con dominio del partido hasta que se detuvo por 35 minutos por esa maldita lluvia que favoreció la recomposición del juego y la estrategia de su rival.

Después de ese fenómeno meteorológico el tiempo en Londres se comportó magníficamente con 5 días de cielo soleado muy inusual en la capital inglesa.

Sin duda ellas están en ese camino y no seamos apurados y ansiosos que ese momento va a llegar, lo bueno toma su tiempo.

Nos espera otro Grand Slam en la capital del mundo, New York, donde podríamos apostar que las cosas van a salir mejor; al final, la ilusión no se pierde nunca.