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Mundo
miércoles 12 de abril de 2017, 19:13

El vicepresidente colombiano debuta como articulador de paz en la conflictiva Cauca

Corinto (Colombia), 12 abr (EFE).- El vicepresidente de Colombia, Óscar Naranjo, el general que fue catalogado en 2010 como el "mejor policía del mundo", llegó hoy a la población de Corinto, en el suroeste del país, para librar su más reciente batalla: articular esfuerzos con las comunidades para convertir en hechos la paz firmada por el Gobierno colombiano con las FARC.

"Quiero que cuenten con el vicepresidente como el articulador del Gobierno para superar estos problemas", soltó a los asistentes el segundo al mando del Gobierno de Juan Manuel Santos, quien a su llegada a la Casa de la Cultura de Corinto saludó a cada uno de los asistentes con un apretón de manos.

El funcionario invitó de entrada a las casi 50 participantes de la cita a construir entre todos "las bases de una Colombia que deja atrás la muerte, que deja atrás la violencia".

El también exnegociador del acuerdo con las FARC puntualizó que la paz "es más que silenciar los fusiles" y subrayó la importancia de la "paz territorial", al asegurar que lo decidido en la mesa de negociaciones debe involucrar a los territorios, a sus habitantes.

Durante más de tres horas, Naranjo, que lucía vaqueros, camisa y zapatillas deportivas y no el uniforme verde olivo de la Policía de antes, escuchó las preocupaciones de los lugareños en temas como educación, niñez y juventud; uso y tenencia de la tierra; sustitución de cultivos ilícitos y economía local; seguimiento a los acuerdos de paz con énfasis en seguridad; salud y medio ambiente.

Tierras, oportunidades laborales y de educación fueron los pedidos más mencionados en las intervenciones, pero también un compromiso del Estado para que esta vez, después de acuerdos fallidos con las comunidades, se cumpla lo pactado en La Habana.

Además, los asistentes demandaron que se atienda el complejo problema de la sustitución de los cultivos de coca y marihuana y se garantice la seguridad de los líderes de derechos humanos en Colombia, país donde en los tres primeros meses del año ya se contabilizan 17 asesinatos de estos dirigentes.

Para José Nífer Díaz, del municipio Buenos Aires e integrante de la Asociación de Consejos Comunitarios del Norte del Cauca, el acuerdo de paz es "una buena oportunidad" para que el Gobierno cumpla lo que se definió con las FARC y con los compromisos adquiridos anteriormente con las comunidades.

Tras lamentar el "olvido histórico" del que considera han sido objeto en el norte del Cauca, Díaz dijo a Efe que la "paz territorial" es un proceso que se debe construir con la participación activa de todos los actores en el territorio y que requiere se incluya el respeto a los derechos humanos y a las comunidades.

"Hay unos acuerdos firmados con comunidades campesinas, comunidades afro, comunidades indígenas que el Gobierno no ha cumplido", admitió a Efe el alcalde de Corinto, Edward García, quien, a renglón seguido, consideró "muy importante" que todos en el país tengan "confianza que lo que se está haciendo (ahora) sí se va a cumplir".

Uno de los puntos más espinosos citado para varios de los líderes es la sustitución de los cultivos ilegales.

Según Carlos Imbacuá, representante del consejo municipal de sustitución de cultivos ilícitos de Corinto, un 80 % de los campesinos dedicados a estos cultivos está "interesado en cambiar".

Pero advirtió que para avanzar en la sustitución voluntaria se requiere "crear más confianza entre el Gobierno y comunidades".

"Hemos hecho ejercicios con el famoso Plan Colombia, donde han habido programas que se han quedado a mitad del camino, prácticamente las entidades del Gobierno son las que no nos han cumplido", se quejó este hombre que vive hace más de tres décadas en esta población de calles repletas de motocicletas.

El Plan Colombia de asistencia al país andino, aprobado en 2000 y en el que Estados Unidos gastó alrededor de 10.000 millones de dólares durante 15 años, estaba centrado principalmente en el refuerzo de la seguridad y la lucha contra el narcotráfico.

"Aquí en Corinto usted escuchaba a diario el rugir de las ametralladoras en la zona montañosa y no se podía salir por ahí así tranquilo porque quedaba uno en el medio del fuego cruzado. Hoy en día, gracias a Dios, estamos bien hasta el momento", relató este dirigente sobre el cambio que ha supuesto para esta zona la firma de la paz, aunque opinó que también debe traer "oportunidades".

En respuesta, Naranjo señaló que el "fortalecimiento de la confianza entre las comunidades y el Gobierno debe ser el punto de partida" y agradeció que los participantes "comenzaran por expresar que hay desconfianzas" y un "acumulado de incumplimientos".

El vicepresidente, que ya ha visitado las localidades de Tumaco, Vista Hermosa, Ipiales, Cartagena, Barranquilla y Mocoa, se despidió con el compromiso de retornar a Corinto en 45 días y levantar durante este periodo un inventario de los acuerdos pasados y su estado de cumplimiento, a fin de ofrecer respuestas.

Laura Barros