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Mundo
viernes 5 de mayo de 2017, 06:13

El Supremo ratifica la pena de muerte para los violadores en el caso que conmocionó India

Nueva Delhi, 5 may (EFE).- El Tribunal Supremo indio ratificó hoy la pena de muerte para cuatro de los acusados que participaron en la violación en 2012 de la joven Jyoti Singh, que moriría poco después por las heridas, en un caso que conmocionó al país y llevó a endurecer la legislación.

La sala, formada por los jueces Dipak Misra, R. Banumathi y Ashok Bhushan, ratificó las sentencias previas del Tribunal Superior de Delhi y una corte ordinaria de la capital india contra los acusados, que habían sido declarados culpables de violación en grupo, ofensas antinaturales, destrucción de pruebas y asesinato.

El Supremo rechazó la demanda presentada por la defensa, que pedía la cadena perpetua, en un delito en el que se aplicó la pena de muerte al tratarse de un "caso extraordinario entre los extraordinarios", una categoría que se adjudica en la India a crímenes de especial virulencia y alevosía.

Uno de los abogados de los condenados, A.P. Singh, mostró su desacuerdo con la decisión del Supremo.

"No se puede emitir una sentencia de muerte para lanzar un mensaje a la sociedad. Esto supone una total violación de los derechos humanos y a los principios de la no violencia del mahatma Gandhi", aseguró Singh ante la prensa a la salida del tribunal.

Los cuatro acusados cuyas sentencias han sido ratificadas -de los seis que participaron en la violación- son el monitor de gimnasio Vinay Sharma, el conductor del autobús donde se cometió el delito Akshay Thakur, el frutero Pawan Gupta y el desempleado Mukesh Singh.

La directora de la Comisión de la Mujer de Delhi, Swati Maliwal, celebró la decisión de la máxima instancia judicial india.

"Al fin, aunque la justicia se retrasó, finalmente no fue negada", sentenció Maliwal en su cuenta de Twitter.

La joven víctima, una estudiante de fisioterapia de 23 años, regresaba a casa el 16 de diciembre de 2012 con un amigo tras ver una película en un cine de Nueva Delhi, cuando la pareja subió al autobús en el que ella fue violada y torturada por los seis hombres.

La chica murió 13 días después en el hospital de Singapur al que fue trasladada de urgencia a consecuencia de las graves heridas sufridas.

Un quinto implicado en el caso, Ram Singh, el presunto cabecilla del grupo, se suicidó en marzo de 2013 en la cárcel, según la versión de las autoridades.

Y el sexto, tachado por la Policía como el más violento y que era menor de edad cuando ocurrieron los hechos, fue condenado a tres años de reclusión en un correccional y liberado en diciembre de 2015 tras cumplir la sentencia.

Con la puesta en libertad del joven, la capital india revivió las muestras de rabia que en diciembre de 2012 siguieron a la violación de Jyoti, aplacadas en parte cuando dos días después el Parlamento indio aprobó a toda prisa las enmiendas de la conocida como Ley de Justicia Juvenil, para poder juzgar como adultos a menores de entre 16 y 18 años, aunque sin poder retroactivo.

Esta aprobación suponía un paso más en el endurecimiento de las penas contra los violadores después del debate sin precedentes generado en la India tras la violación de la joven, que además llevó a que las políticas de protección a la mujer se convirtieran en habituales en los programas oficiales de los partidos indios.