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Mundo
martes 30 de agosto de 2016, 01:43

El Supremo bangladesí ratifica la horca para un líder islamista por crímenes de guerra

Dacca, 30 ago (EFE).- El Tribunal Supremo bangladesí ratificó hoy la pena de muerte contra el líder islamista Mir Quasem Alí por su implicación en crímenes de lesa humanidad al frente de una milicia propaquistaní durante la guerra de independencia de Bangladesh en 1971, informaron fuentes judiciales.

Un tribunal encabezado por el jefe del máximo órgano judicial, S.K. Sinha, rechazó un recurso de apelación de Quasem Alí, y mantuvo la pena capital por asesinato y de prisión por otros cargos, entre los que figuran secuestros y torturas, según informaron medios locales.

El sexagenario reo, un notable empresario con negocios en la banca y los medios de comunicación, es miembro del comité ejecutivo central y financiero de Jamaat-e-Islami (JI), principal partido religioso del país.

JI, que actualmente afronta un proceso de ilegalización y está vetado de participar en elecciones, llamó a sus simpatizantes a protestar la decisión judicial convocando una huelga para el miércoles.

Presidente fundador de una rama estudiantil de Jamaat-e-Islami, Quasem Alí lideró la milicia paramilitar Al-Badr en la segunda ciudad bangladesí, Chittagong, donde de acuerdo con el tribunal estableció centros de torturas durante la guerra de 1971, en la que JI se alineó con el régimen de Pakistán, del que Bangladesh era entonces la región oriental.

Quasem Alí, que había sido condenado en 2014 por un tribunal especial de crímenes de guerra, puede ahora solicitar el perdón presidencial para evitar la horca, algo improbable según la defensa de los islamistas, que ha rechazado esta opción en ocasiones anteriores.

Las semanas previas a esta jornada han estado salpicadas por una cierta confrontación institucional, con el tribunal posponiendo por más de un mes la audiencia y la Fiscalía y el Gobierno presionando para agilizar el proceso.

Además, a principios de agosto desapareció, según la familia, el abogado Mir Ahmad Bin Quasem, hijo del condenado y que ejercía como miembro de su equipo de defensa legal, entre denuncias de su entorno cercano de que fue detenido ilegalmente por agencias de seguridad.

Estos juicios son una promesa electoral de la primera ministra, Sheikh Hasina, hija de la figura central de la guerra de independencia, Sheikh Mujibur Rahman.

El conflicto duró nueve meses, en los que hasta tres millones de personas murieron y cientos de miles de mujeres fueron violadas, según cálculos oficiosas que algunos historiadores rebajan.

Más de una treintena de personas han sido condenadas en el último lustro en diferentes instancias en este proceso de revisión de la memoria histórica y cinco han sido ya ejecutadas, incluidos cuatro líderes islamistas.

Bangladesh se halla en un momento volátil, con la oposición política fuera del Parlamento y debilitada por arrestos o causas en los tribunales, y atraviesa una ola de violencia yihadista que en tres años ha causado unos 70 muertos en atentados contra minorías religiosas, pensadores laicos, activistas o extranjeros.