11 de diciembre
Domingo
Mayormente nublado
20°
30°
Lunes
Parcialmente nublado
22°
32°
Martes
Parcialmente nublado
21°
32°
Miércoles
Mayormente despejado
17°
30°
Avatar
Avatar
Bienvenido,
Cerrar Cerrar
Cerrar
Login/Registración
Búsqueda
Cerrar
Mundo
jueves 3 de noviembre de 2016, 11:02

El sueño del jesuita Enrique Figaredo de combatir la pobreza rural en Camboya

Battambang (Camboya), 3 nov (EFE).- La Prefectura Apostólica de Battambang, liderada por el jesuita español Enrique Figaredo, ha puesto en marcha, con el apoyo de Manos Unidas, la fábrica textil "La Paloma" en esa ciudad camboyana, para ofrecer una salida laboral a la población del medio rural sin recursos.

"Me pone nervioso esta locura en que nos hemos metido porque se nos puede leer como que somos explotadores y estamos maltratando a la gente", indica el prefecto apostólico de Battambang, Enrique Figaredo, que trabaja por los más necesitados en Camboya desde 1985.

Una visita a la nave permite ver que "es posible tener un lugar de producción donde la gente puede participar, trabajar, sentirse útil y alegre y ganar dinero para alimentar a su familia", subraya Figaredo.

La factoría entró en funcionamiento en noviembre de 2014 y supuso la inversión de 245.000 euros, tras la cesión de la maquinaria para la producción de prendas de punto por el empresario español Vicente Laborda.

En la actualidad, el centro de producción textil cuenta con noventa trabajadores, de los cuales la mitad presenta alguna discapacidad física y la mayoría procede de familias del entorno rural sin formación y en grave riesgo de exclusión.

Los empleados disfrutan de un periodo de formación remunerado de tres meses de duración, pasan por dos meses de prueba y, a partir del sexto mes, comienzan a percibir un salario estable y justo, acorde con los estándares del país.

Todos los beneficios derivados de la venta de la producción de las prendas textiles, que en estos momentos oscilan entre los 1.000 y los 2.000 euros al mes, se destinan a financiar las actividades educativas, sanitarias y sociales de la Prefectura Apostólica de Battambang.

La compañía Iberasia, creada por Vicente Laborda, se responsabiliza de la formación del personal, aporta la experiencia y los conocimientos sobre el sector textil y garantiza la compra de la producción del centro durante cinco años.

Marks & Spencer, El Corte Inglés, C & A o Cortefiel figuran entre los receptores de la producción de "La Paloma".

Junto a la fábrica, está en construcción, con un presupuesto de 117.000 euros, una residencia con capacidad para 48 personas y con una guardería infantil, a fin de ofrecer alojamiento a los trabajadores que viven lejos del centro durante el periodo de formación.

La directora de esta empresa social es Kao Channa, una joven camboyana de 27 años que estudió banca y finanzas en la Universidad de Battambang con el respaldo de la Prefectura.

Channa, que se ocupa del control de la producción y la gestión del personal de "La Paloma", destaca la importancia de esta iniciativa, que ofrece empleo a personas en situaciones de vulnerabilidad social y económica.

Jaime Soroa, voluntario de la Prefectura, precisa que los trabajadores de la fábrica pertenecen a familias que reciben el apoyo de la institución, a través de otros proyectos.

El salario en la planta puede cubrir las necesidades básicas de una familia camboyana, formada por los padres y cinco hijos, y cambiarle la vida, señala Soroa.

Este centro es un "sueño" que se ha hecho realidad para favorecer la integración social y la participación de la gente en la producción con el fin de que "puedan obtener unos ingresos, sentirse independientes y tener una vida digna", en palabras de Figaredo.

"La prioridad de esta fábrica son las personas con discapacidad y la gente sencilla que no tiene una formación previa para acceder al mercado laboral porque vienen del campo", afirma.

Por Ximena Hessling