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Opinión
jueves 4 de agosto de 2016, 01:00

El salario y la inflación

Por Samuel Acosta – En TW @acostasamu
Por Samuel Acosta

Desde principios de este año, cuando el nivel de inflación se disparó a 2,6% se empezó a hablar de un tema por demás sensible, como es la suba o no del salario mínimo legal.

Todos los indicadores nos venían mostrando que el Banco Central cerraría este año dentro de su rango meta de 4,5% anual; sin embargo, nos sorprendió a los que cubrimos el área financiera esta drástica caída del 1% en la inflación que se dio el mes pasado.

Con esto, el nivel acumulado de inflación que estaba en un 8,2%, muy cerca de lo que indica el Código Laboral para el reajuste, se ha vuelto a alejar, y ahora es muy difícil que se alcance el 10% legal para revisar un alza antes de fin del presente año.

En Paraguay unos 477.317 trabajadores perciben el salario mínimo legal, que hoy está fijado en G. 1.824.055.

¿Este nivel de ingreso es suficiente para llevar una calidad de vida mínimamente digna? Absolutamente no.

Fíjense que si usted percibe hoy un salario mínimo, su nivel social se ubica dentro de una situación de "vulnerabilidad", según el parámetro que establece el Programa de Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD).

Esto significa que ante cualquier tipo de evento como un deterioro en su salud o la de personas que dependen de su nivel de ingreso, usted pasará directamente a una situación de pobreza.

Participé esta semana en una reunión entre gremios empresariales y autoridades del equipo económico, en la que se propuso bajar del 10% a un 5% de inflación acumulada para el reajuste salarial.

Si llega a prosperar la idea de modificar la ley, esto significará que en vez de esperar casi tres años para subir el salario base en casi la mitad del tiempo, se realizarán los ajustes.

Ahora, hay que tener en claro que serán aumentos graduales menores al 10% y, por ahí también pasa el llamativo acompañamiento que están mostrando los gremios empresariales sobre esta idea.

Lo que preocupa es que el sistema de cálculo se siga haciendo sobre la inflación como hoy la mide el Banco Central, con base en análisis sobre 450 productos que en su mayoría no representan el consumo de una persona con salario base.

Lo ideal sería no solo reducir el porcentaje, sino establecer un cálculo paralelo sobre una canasta más reducida que permita un control inflacionario sobre aquellos insumos que realmente afectan a quienes perciben este nivel de ingreso.

El BCP tiene capacidad para mostrar ambos indicadores, una inflación global para determinar su política monetaria y otra, sobre una canasta básica para el reajuste del salario.