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Mundo
jueves 14 de julio de 2016, 04:52

El pueblo que inspiró a Monet acoge una exposición de Sorolla

Giverny (Francia), 14 jul (EFE).- El Museo de los Impresionistas de Giverny, el pueblo de las afueras de París que inspiró los cuadros naturalistas e impresionistas de Monet, abre hoy la exposición "Sorolla, un pintor español en París" que permite entender cómo sus estancias en Francia contribuyeron a su estilo.

"Sorolla visita París en un primer momento en 1885, con 22 años y pronto entendió que era el foco de la pintura moderna. Intuía que ahí era donde podía aprender más, de modo que cada vez que pasaba por allí estudiaba detalladamente a pintores naturalistas como Lepage y Menzel", explicó a EFE la comisaria de la exposición y bisnieta del pintor, Blanca Pons-Sorolla.

En ese periodo, Sorolla multiplica sus contactos con artistas, grandes coleccionistas y marchantes de arte de renombre, gracias a varias exposiciones como la de las Galeries Georges Petit de 1906 con la que logró una verdadera fama y generó expectación entre el publico internacional.

"Esta exposición se inspira de otra que estuvo en América que estudiaba el recorrido de las obras del pintor en Estados Unidos a partir de 1908 donde conoció un éxito rotundo", precisó la bisnieta del pintor, que añadió que la de Giverny se plantea el inicio de su dimensión internacional.

En la muestra hay una cincuentena de cuadros del Museo Sorolla de Madrid y de numerosas colecciones públicas y privadas americanas y europeas.

Ahí están "Vuelta de la pesca" o "Cosiendo la vela", obras que figuran entre las favoritas del público y que revelan cómo "Sorolla crece como artista y como mira a otros pintores", según la comisaria.

El contacto que tuvo durante sus estancias en París con Manet, Beruete, Bonnat o John Singer le permitió redescubrir a Velázquez, que aparece como un precursor de la modernidad.

"Sorolla hablaba de Velázquez con gran cercanía, de hecho iba al (Museo del) Prado (de Madrid) y decía he ido a visitar a Velázquez, en vez de 'he ido a ver los cuadros de Velázquez'", indicó Pons-Sorolla.

Su bisnieta contó que "aprendió la técnica de la luz simplemente extasiándose horas y horas delante de la playa de Valencia, sentado viendo el ir y venir de las olas. La luz es algo que siempre ha perseguido".

Eso -añadió- "sin olvidar la influencia del primer gran estudio de la luz hecho por Velázquez, quien para él fue su gran maestro".

Aunque Sorolla no se considere un retratista, ha dejado varios cuadros de renombre donde se ve la influencia de Diego Velázquez como "Familia Benlliure Arana".

De acuerdo con el relato de su bisnieta, el pintor valenciano amaba a su mujer y a sus hijos y le gustaba trabajar en casa donde podía retratarlos. Su mujer, Clotilde, tenía una elegancia natural como modelo, lo que le sirvió para hacer cuadros de personajes aristocráticos como carta de presentación de su trabajo.

De esta forma pudo crearse una clientela selecta e incluso llegó a retratar al rey Alfonso XIII.

Sorolla, para la comisaria, es mucho más que una imagen del Mediterráneo: tenía interés por todo y así además de los retratos trató temas costumbristas y de crítica social como "Y aun dicen que el pescado es caro" (1894) o "Triste herencia" (1899) que contribuyeron a su fama, el primero en España y el segundo en París.

"No usaba el arte para hacer crítica social, simplemente sabía que si quería conseguir la atención del publico en una exposición nacional y ganarla no debía hacer un retrato, tenia que ser una obra impactante. Sabía que para poder hacerse un hueco y labrarse un futuro, debía ganar premios", comentó Pons-Sorolla.

Sandra Jabalera