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Correo Semanal
sábado 9 de julio de 2016, 19:45

El Primer Tiro: La invasión paraguaya

Muchos aspectos de la invasión, ocupación y abandono paraguayo del sur del Mato Grosso merecen un estudio detallado.

Mario Maestri | Historiador


La Guerra de la Triple Alianza contra la República del Paraguay empezó con la invasión, por brigada del Império del Brasil, de la República Oriental del Uruguay, el 12 de octubre de 1864, y la ocupación de la villa oriental de Mello. El gobierno imperial tenía total conciencia de que esa operación sería motivo de una respuesta paraguaya. Efectivamente, las autoridades administrativas de Río Grande del Sur y del Mato Grosso fueron avisadas en setiembre y octubre de 1864 de la más que probable invasión de sus provincias por tropas paraguayas.

El primer tiro entre las tropas paraguayas e imperiales fue dado en 27 de noviembre, cuando del ataque al fuerte de Coimbra, en la margen derecha del río Paraguay, aguas abajo de la villa de Corumbá. Ese es precisamente el título de la Maestría en Historia, aprobaba por el Orlando Miranda Dias, en abril pasado, en el Programa de Posgrado de la Universidad de Passo Fundo, Rio Grande do Sul. Trabajo que acaba de ser publicado: O primeiro tiro: a ocupação do sul do Mato Grosso na Guerra do Paraguay. (1864-1870). [Porto Alegre: FCM Editora, 2016].

La conquista, ocupación y abandono del sur de la provincia del Mato Grosso es un tema poco tratado por la historiografía paraguaya de la Guerra Grande y, proporcionalmente, mucho menos por los autores brasileños. A excepción, es claro, de la Retirada de la [hacienda] de la Laguna, un hecho histórico inmortalizado debido a las cualidades literarias y historiográficas del joven oficial imperial Alfredo de Taunay, que participó en los hechos.

Tal vez aquellos sucesos no despertaran mayor atención de los narradores paraguayos debido la inesperada facilidad de la operación. No hay duda de que la reticencia de la historiografía nacional-patriótica brasileña se deba al mismo motivo. En efecto, aquellos sucesos no sirvieron para engrandecer las glorias militares imperiales. El sur del Mato Grosso fue conquistado, ocupado y, finalmente, abandonado, casi sin combates.

En O primeiro tiro: a ocupação do sul do Mato Grosso na Guerra do Paraguay, el historiador brasileño aborda muchas cuestiones de aquellos sucesos que permanecen aún casi en las sombras. Entre ellos, las razones por las cuales el alto comando paraguayo envió sus tropas para el norte y no para el sur, como el gobierno oriental en dificultad esperaba. Otro importante problema destacado por el libro es la discusión de la casi nula defensa del territorio por las tropas imperiales.

Para el norte, no para el sur

Los especialistas aún discuten por qué el ejército paraguayo marchó para el norte, para los territorios en disputa con el Imperio, y no en dirección del sur, para ayudar los orientales que trababan los últimos combates contra el ya poderoso ejército imperial: la villa uruguaya de Paysandú, en las márgenes del río Uruguay, fue conquistada el 2 de enero de 1865. Montevideo se rindió el 20 de febrero, desesperanzada de la llegada de ayuda paraguaya.

Una cuestión tal vez mal puesta. En sus magníficas Memorias, Juan Crisóstomo Centurión anotó que no era parte del plan de guerra paraguayo enviar tropas para la República Oriental del Uruguay. Él sugirió que Solano López pretendía desarticular la resistencia argentina en la provincia de Corrientes y avanzar, al frente de sus ejércitos, fortalecidos por correntinos y entrerrianos, en dirección a Porto Alegre, adonde esperaba vencer una batalla capital, forzando al Imperio a negociar.

Sin discutir ese plan de guerra, él explica a prioridad la invasión del sur del Mato Grosso. El propio mariscal-presidente propuso que ella impedía la abertura de un frente norte imperial de combate. Y garantizaba una posición de fuerza, en las discusiones, que se esperaba que seguirían a la batalla vencida en el Río Grande. Con la invasión del Mato Grosso se esperaba también conquistar ganado vacuno y caballar necesario a un país que iniciara movilización general hacía casi un año.

Para algunos historiadores, la conquista de armas fue otro objetivo de la operación. Esa es, tal vez, una explicación posfacto. Al iniciar el ataque al sur del Mato Grosso, el comando paraguayo no esperaba encontrar tantas armas y obtenerlas de modo tan fácil. Ciertamente no esperaban la desbandada general de las fuerzas del Imperio del Brasil. La apertura del camino entre Corumbá y Santa Cruz de la Sierra, en Bolivia, era una idea antigua y fue una de las primeras iniciativas paraguayas, después de la conquista. Pero, si es cierto que se esperaba una guerra corta, no se trataría de una necesidad candente.

Un punto aún no discutido es la repercusión de la conquista del sur matogrosense. Posiblemente, el comando civil y militar paraguayo no tenía plena confianza en el apoyo a la guerra en el país, sobre todo en la campaña. Una victoria, después del ataque inicial, en fuerza, de un punto imperial débil ampliaría el respaldo a la guerra. En verdad, la operación, casi sin perdidas, aumentó fuertemente aquel consenso. En el congreso extraordinario de marzo de 1864, que se pronunció sobre la guerra con el Imperio y la Argentina, un diputado dijo pensar que sería fácil "hacer la guerra al Brasil, con éxito, tomando en cuenta la cobardía de sus soldados de Mato Grosso". En ese momento, el mercado de Asunción estaba lleno de productos llegados de aquella provincia.

Por qué no hubo resistencia

Orlando Miranda Filho aborda la tradicional polémica sobre las razones del abandono del sur del Mato Grosso prácticamente sin lucha, cuando y después de la ocupación. Muestra que no proceden las propuestas de una invasión de sorpresa y de la inexistencia de armas y tropas. Desde setiembre-octubre, la provincia se preparaba para la invasión. Era grande la cantidad de armas que los paraguayos se llevaron de la región. Exagerando, Thompson propuso que ¡la pólvora del Mato Grosso abasteció las tropas paraguayas durante toda la guerra!

La defección del ejército imperial fue sobre todo social. Al contrario del Paraguay, que se conformara como Estado-nación cuando de revolución de la Independencia y en el periodo francista, el Imperio era un Estado prenacional, traspasado por contradicciones sociales radicales. Los oficiales superiores, necesariamente de las familias distintas y propietarias, eran más afectos a las batallas de salón que a las trincheras. Trataron de salvar sus vidas.

Es ejemplar el comportamiento del teniente coronel Hermenegildo de Albuquerque Porto Carrero, comandante del fuerte de Coimbra. A pesar de disponer de armas, hombres, un buque de guerra y esperar refuerzos, abandonó con sus oficiales el poderoso fuerte al día siguiente del ataque. Apenas un oficial se opuso a la defección. Poco tiempo más tarde, nombrado comandante de la avanzada de la defensa de Cuyabá, abandonó su puesto, mal llegó a él, debido a la falsa información de la aproximación paraguaya. El valiente oficial recibió el título de barón de Coimbra, en el final del Imperio, y muchas homenajes póstumos. Los paraguayos habían perdido doscientos hombres, en el primer ataque al fuerte, contra ninguna baja de los defensores. Comandado por un oficial profesional, tal vez Coimbra, Albuquerque, Corumbá, etc., jamás hubiesen caído, iniciando la guerra en forma muy diversa.

Al contrario del Paraguay, que poseía un ejército nacional-popular, en el Imperio del Brasil las tropas de primera línea eran formadas por los segmentos más explotados y humillados: libertos, mestizos, caboclos, nativos, mendigos, delincuentes, etc. Ellos eran reclutados por la Policía y por la Guarda Nacional. Servir como soldado en las tropas de primer línea era un castigo. Soldados y marinos eran castigados físicamente en forma frecuente. Ellos se preocuparon en salvar lo único que tenían: sus vidas.

Gran parte de la población de la provincia, con destaque para los territorios sureños, era formada de trabajadores esclavizados y indios, no raro, apenas sometidos. Eran el tradicional enemigo interno. Durante la invasión, el gobierno, el comando militar y los propietarios del norte de la provincia tenían igual miedo de los nativos y cautivos alzados –quilombolas– cuando la invasión, la ocupación del sur del Mato Grosso era reciente: poco más de treinta años. Las clases propietarias y gobernativas del norte de la provincia poco interés tenían en el sur. Prefirieron dejar las cosas como estaban.

Muchos aspectos de la invasión, ocupación y abandono paraguayo del sur del Mato Grosso merecen aún estudio detallado. Entre otros aspectos, no tenemos historias de la ocupación de la Villa de Corumbá, de la relación del Comando paraguayo con la población esclavizada y nativa, etc. Muy recientemente, el historiador asunceno Jorge Coronel se encontró con un "campo de concentración" de paraguayos viviendo en el Mato Grosso, cuando la invasión, en las proximidades de Cuyabá, que dio origen a una importante ciudad de aquella región. ¡Una verdadera sorpresa!