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Mundo
martes 7 de febrero de 2017, 08:22

El presidente de Rumanía critica al Gobierno pero descarta nuevas elecciones

Bucarest, 7 feb (EFE).- El presidente de Rumanía, Klaus Iohannis, pidió hoy al Gobierno transparencia y que tome decisiones para el conjunto de la sociedad, pero descartó elecciones anticipadas tras forzar las protestas ciudadanas que el Ejecutivo revocase un decreto que despenalizaba ciertos delitos de corrupción.

"Rumanía necesita un Gobierno transparente, que sea previsible, a la luz del día, no por la noche de forma subrepticia", dijo Iohannis en un discurso ante el Parlamento, en alusión a la adopción de forma sorpresiva en la noche del martes de polémico decreto.

"Retirar el decreto y una posible dimisión de un ministro es demasiado poco. Y elecciones anticipadas, en esta fase, es demasiado", agregó el jefe del Estado, un liberal conocido por sus críticas al Partido Socialdemócrata (PSD), que venció en las elecciones de diciembre con el 45 % de los votos.

"Habéis ganado, ahora gobernad y legislad, pero no de cualquier manera. Rumanía necesita un Gobierno fuerte, no uno que ejecuta de forma dócil las órdenes del partido", agregó el presidente en la Cámara, donde no se encontraba el primer ministro, Sorin Grindeanu.

En un discurso duro, pidió al Ejecutivo que apruebe leyes que beneficien al conjunto de la sociedad y "no a un grupo de políticos con problemas".

Los parlamentarios de las formaciones gubernamentales, el PSD y la Alianza de los Liberales y Demócratas por Europa (ALDE), abandonaron el pleno a mitad del discurso del presidente en señal de protesta.

Por su parte, el presidente del Senado, el liberal Calin Popescu Tariceanu, criticó a Iohannis por ir "al Parlamento a dar lecciones", lo que calificó de "inaceptable", en lugar de "iniciar un diálogo con todas las instituciones".

El líder del PSD, Liviu Dragnea, se mostró decepcionado por el mensaje del jefe de Estado: "Me esperaba un discurso de unidad, de llamada a la calma y a la estabilidad; por desgracia, eligió hablar de división".

El polémico decreto preveía despenalizar los casos de corrupción si el daño al Estado era menor de 44.000 euros y un indulto para unos 2.700 presos condenados por delitos menores, también por corrupción.

La indignación por esta medida generó la mayor oleada de protestas en Rumanía desde la caída del régimen comunista en 1989 y muchos de los manifestantes demandaron la renuncia del Gobierno.

Uno de los beneficiados de la medida habría sido el propio Dragnea, que no habría respondido ante un tribunal por una caso de corrupción valorado en 24.000 euros.

El primer ministro Grindeanu ha avanzado que esta semana decidirá sobre el futuro del ministro de Justicia, Florin Iordache, a quien se culpa de la redacción del decreto.