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País
jueves 22 de junio de 2017, 01:00

El poder solamente respeta al poder

Es algo que hay que tener en cuenta cuando cada día hay más ciudadanos con la convicción de construir entre todos el nuevo Paraguay. Es como construir una nueva casa, ladrillo a ladrillo, sabiendo que es tarea de años pero que al final pondremos la bandera en el tejado.

Sin embargo, hay una diferencia radical entre construir una nueva casa y construir un nuevo país. En la construcción de la casa es necesario el dinero, que se convertirá en obreros contratados y en cemento y ladrillos y planos. Mientras haya inversión, la construcción irá creciendo.

Pero en la construcción de un nuevo Paraguay existe una fuerza negativa que lo va a impedir y que hará todos los esfuerzos necesarios para triunfar. Es el “poder” de los políticos del viejo Paraguay, que no quieren irse, que tienen raíces profundas y unidas a intereses económicos de la clase enriquecida que tampoco quiere el nuevo Paraguay.

En un país con tan enorme desigualdad como el nuestro, los que están arriba y dominan todo y los políticos a su servicio que tienen la puerta del “poder”, van a impedir que nada más igualitario (para ellos “nada que les obligue a repartir sus riquezas”) pueda entrar.

Y aquí cobra actualidad la frase de Malcolm-X (activista de color norteamericano asesinado hace 50 años): “La única cosa que respeta el poder es el poder”.

Solución: necesitamos para crear el nuevo Paraguay tener un nuevo poder de personas honestas y valiosas que venzan al viejo poder de corruptos del viejo Paraguay que va desapareciendo.

Y el nuevo poder comenzará con la concienciación de la ciudadanía. Esta, renovada, se inquietará, moverá y participará en actos y manifestaciones. Pero todavía le queda lo principal: ha de organizarse, porque solamente así será una fuerza para disputarles el terreno a los que nos han tenido sometidos durante 28 años.