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Mundo
jueves 21 de julio de 2016, 16:58

El peruano Marco Avilés descifra las dificultades de "ser cholo" en un libro

Lima, 21 jul (EFE).- Ser cholo en un país de tanta variedad etnográfica como Perú es un tabú, según el periodista Marco Avilés, porque a pesar de que constituyen un importante segmento de la población aún viven situaciones de discriminación, un tema que aborda en su libro "De dónde venimos los cholos" (Planeta, 2016).

Avilés, nacido en 1978 en Abancay (sur de Perú), se trasladó con su familia a Lima a los dos años y en la capital descubrió su identidad, según dijo en una entrevista a Efe, a raíz de su visita y presentación de su obra en la XXI Feria Internacional del Libro.

La palabra cholo, que define a los peruanos de orígenes mestizos, es usada en este país a veces con connotaciones peyorativas y por eso el periodista, que reside en Maine (noreste de Estados Unidos), explicó que con estas crónicas busca profundizar sobre un tema que es "una de nuestras heridas".

"De dónde venimos los cholos" es además "un libro de inmigración, de gente que se mueve de su lugar de origen a otro buscando oportunidades y sobre el rechazo natural de la gente local hacia estos forasteros", explicó.

Los años setenta fueron los de mayor inmigración del interior a la capital peruana por factores como la pobreza o los desastres naturales como el terremoto de Huaraz, sin embargo, estos ciudadanos "ocultaban su cultura, o lo que es peor, no tenían oportunidad de mostrarla".

"Perú es un país tremendamente ahuevado (atontado)", aseguró Avilés porque "le cuesta darse cuenta y reconocer y celebrar elementos de su cultura".

Respecto al asunto de la identidad en Perú, consideró que es importante "definirse o comprenderse primero a uno mismo, antes de que la sociedad lo haga y te aplaste: 'yo soy hijo de tal, venimos de este sitio y en mi casa se come esta comida porque venimos de la sierra o de la selva'".

"Mientras más usemos la palabra cholo, aunque sea 'cholo de mierda' está bien, porque lo que no está bien es que la gente siga choleando de puertas para adentro y que se mantenga como un tabú", remarcó.

Con estas crónicas, el autor lanza una interpelación a su país porque "hay muchas cosas que tenemos que empezar a comprender" y "aunque estemos en el siglo XXI, no hay que mirarlo con mucho optimismo" en cuanto a la evolución de cuestiones raciales.

Avilés también reflexionó sobre el "ombliguismo" que conlleva vivir en una gran capital y subrayó que la gente "no se muda de una ciudad a otra, a no ser que se vea obligado por la pobreza, y eso es un complejo que tenemos que empezar a superar, porque Lima ya no da para tanto".

El libro recoge unos diez años de trabajo, dijo Avilés, quien viajó "hasta tres o cuatro veces" a las diferentes provincias que visitó para escribir historias como la fiesta del Takanakuy, en la región cuzqueña de Chumbivilcas en la que se baten a duelo, entre golpes, para resolver diferencias pasadas en Nochebuena.

También cuenta la historia de unos agricultores que llegan de Andahuaylas (en los Andes de Perú) a vender papas andinas a la gran feria gastronómica del país, Mistura, en Lima.

El viaje es "el de sus vidas" porque es la primera vez que ven el mar, pero al terminar de vender, deciden irse rápido a su lugar de origen porque encuentran la ciudad decepcionante.

El libro fue terminado en Estados Unidos, país donde el autor reside actualmente y donde debe adoptar otra identidad más allá de la peruana.

Al estar allí "no solo te identificas como peruano, sino que ya pasas a ser latino y hay que encontrar ese punto de unión con colombianos, hondureños (...)".

Avilés se mostró preocupado por "el miedo a los extranjeros que aviva el candidato presidencial Donald Trump", a pesar de que "el hombre es migrante por naturaleza".