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martes 11 de octubre de 2016, 01:00

El perdón de nuestras ofensas

Hoy meditamos el Evangelio según San Lucas 11, 37-41.

Padre, perdónanos nuestras ofensas, pedimos todos los días en el Padrenuestro.

¡Qué gran don del cielo es poder reconocer nuestros pecados, sin excusas ni mentiras, y acercarnos hasta la fuente inagotable de la misericordia divina y poder decir: Padre, perdónanos nuestras ofensas! ¡Qué paz tan grande da el Señor!

El Señor está dispuesto a perdonarlo todo de todos. Al que viene a mí –nos dice– Yo no lo echaré fuera.

No es voluntad de vuestro Padre que está en los cielos –nos enseña en otro lugar– que se pierda ni uno solo de estos pequeñuelos. Es más: como enseña Santo Tomás, la Omnipotencia de Dios se manifiesta, sobre todo, en el hecho de perdonar y usar de misericordia, porque la manera que Dios tiene de mostrar que tiene el supremo poder es perdonar libremente.

A propósito del evangelio de hoy, el papa Francisco dijo: “El llamamiento profético constituye un desafío para todos nosotros, ninguno excluido, y nos recuerda que la conversión no se reduce a formas exteriores o a vagos propósitos, sino que implica y transforma toda la existencia a partir del centro de la persona, desde la conciencia.

Estamos invitados a emprender un camino en el cual, desafiando la rutina, nos esforzamos por abrir los ojos y los oídos, pero sobre todo, abrir el corazón, para ir más allá de nuestro “huertecito”.

Abrirse a Dios y a los hermanos.

Sabemos que este mundo cada vez más artificial nos hace vivir en una cultura del “hacer”, de lo “útil”, donde sin darnos cuenta excluimos a Dios de nuestro horizonte. Pero excluimos también el horizonte mismo.

Hay que “espabilarnos”, recordando que somos criaturas, sencillamente que no somos Dios. Cuando veo en el pequeño ambiente cotidiano algunas luchas de poder por ocupar sitios, pienso: esta gente juega a ser Dios creador. Aún no se han dado cuenta de que no son Dios”.

(Frases extractadas del libro Hablar con Dios, de Francisco Fernández Carvajal, http://es.catholic.net/op/articulos/8938/no-es-importante-lo-exterior.html)