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Política
domingo 11 de septiembre de 2016, 01:00

“El Partido Colorado no es otra cosa que el espíritu de la paraguayidad”

En el 129 aniversario de esta centenaria agrupación política, Última Hora conversa con el

bisnieto en línea directa del general Bernardino Caballero, quien fundó la Asociación Nacional Republicana (ANR) Partido Colorado, el 11 de setiembre de 1887, el embajador Bernardino Hugo Saguier Caballero, quien dice que nació en “cuna colorada”. Su abuela paterna, Melchora Caballero de Díaz de Bedoya, fue hija del primer matrimonio del general con María Concepción Díaz de Bedoya, viuda del presidente Juan Bautista Gill, lo que la hizo convertirse en la única mujer en la historia paraguaya que fue dos veces primera dama, esposa de dos presidentes en ejercicio del Paraguay. El diplomático, actual embajador del Paraguay ante el Mercosur y la Aladi, en Montevideo, ya a sus dos años desfiló con un poncho colorado frente al Palacio de Gobierno, cuando Natalicio González asumía la presidencia de la República, cuenta, y cada 20 de mayo, día de San Bernardino y cumpleaños del general Caballero, acompañaba a la segunda esposa y viuda de este, doña Julia Álvarez, al Panteón Nacional de los Héroes para depositar flores en la cripta del fundador del Partido Colorado.

–¿Cuál es la filosofía de la ANR y cuál es su ideología?

–La filosofía está consagrada en el manifiesto suscripto el 11 de setiembre de 1887, hace 129 años, que dice así: “La soberanía popular es el gran fundamento de la República. El pueblo se ha reservado el derecho de designar los mandatarios que han de dirigir sus destinos elevando a los puestos públicos a ciudadanos honestos e idóneos, capaces de hacer su felicidad y de establecer en el país el reinado de la justicia y la moralidad política”, dice parte del manifiesto.

Luis María Argaña, el último gran caudillo del partido, decía que el manifiesto “sin cambiar una sola letra, se adapta a las exigencias del quehacer nacional de cada época, enfrentando y dando solución a lo más acuciante de cada hora”.

–Durante el gobierno de Nicanor Duarte Frutos se encasilló al partido dentro de la corriente progresista, e incluso se hizo en una Convención la reafirmación de su perfil socialista. ¿Sigue siendo así?

–Fue populismo del chavismo y socialismo del siglo XXI, que afortunadamente no tuvo ni tendrá vigencia en nuestro país.

El Partido Colorado no es otra cosa que el espíritu de la paraguayidad convertido en organización política. Y en ese sentido, el Paraguay ha sido siempre un pueblo sacrificado, sufrido, que a pesar de sus dificultades geográficas e históricas, siempre ha salido adelante. Creo que los rótulos ideológicos son estériles, más aún cuando el espíritu del Partido Colorado es tan noble, que enmarcarlo en un lugar del espectro ideológico, es limitar el intento de comprenderlo en toda su magnitud.

Nuestro partido es sensible y atento a las reivindicaciones de los más vulnerables, siempre en la búsqueda de la equidad y la justicia social. Propone orientar todas sus políticas en torno a la realización del hombre y la familia.

–¿Puede apearse el Partido Colorado del estigma del stronismo?

–Puedo referirme a este tema con conocimiento de causa.

Me inicié en la función pública en 1960, a los 14 años, en el Ministerio de Relaciones Exteriores. Este funcionaba en el Palacio de Gobierno.

La inmensa mayoría de los colorados éramos stronistas, hasta que se produjo el quiebre en el partido porque se hablaba de la sucesión de Stroessner. Así surgió el Tradicionalismo como una corriente del partido en la cual milité activamente.

La era de Stroessner, nos guste o no, ha tenido sus luces y sus sombras. Debemos corregir los errores y trabajar por la nación con los aciertos.

Quienes no quieren al Partido Colorado seguirán tratando de estigmatizarlo. Pero no lo lograrán. El partido es más grande que las personas.

–¿Por qué muchos dicen que el Partido Colorado cae casi siempre en el populismo?

–El Partido Colorado es la fuerza política mayoritaria del país. Sus mejores momentos se hallan ligados siempre al liderazgo de grandes caudillos, que surgen espontáneamente. Son quienes han logrado que el partido haya gobernado más que cualquier otro.

Basta recordar que el periodo más largo de vigencia plena de la democracia, desde 1989 hasta ahora, ha tenido al Partido Colorado como protagonista principal.

Un partido no puede ser demagogo, lo son las personas en todo caso. El populismo es un estilo de liderazgo ejercido, pero no es otra cosa que una característica personal que claramente trasciende el ámbito del Partido Colorado.

–Aquello de “partido agrarista” tiene algún sustento o es solo parte de la retórica para captar más afiliados?

–Para mí es la base de sustentación de nuestro partido, nació de la mano de los gloriosos soldados leales al mariscal López.

Ellos eran campesinos que tomaron las armas en defensa de la patria.

Cómo podían no darle preferencia a estos adherentes, la gran mayoría de ellos campesinos, como lo eran sus jefes que creían en la reconstrucción de la patria otorgándole mayor atención al fomento de las riquezas del país, la agricultura y la ganadería desarrolladas por quienes habían logrado que el país no desapareciera.

–A criterio suyo, ¿quiénes han sido los más dignos exponentes de la ANR?

–Sin dejar de lado a nuestros grandes pensadores: Irala, Garay, Moreno, y otros, quiero recordar a dos personas a quienes conocí personalmente. Me refiero a Hipólito Sanchez Quell y a Luis María Argaña.

Ambos brillaron en todos los ámbitos desde su afiliación, y me tocó verlos en acción, no en los libros, contribuyendo con su gran conocimiento de la doctrina y la historia del partido. Ambos fueron ministros de Relaciones Exteriores, miembros de la Junta de Gobierno, destacados juristas y pensadores de la doctrina del partido.

Los dos integraron la Corte Suprema de Justicia. Sánchez Quell, desde 1930, y Argaña, desde 1947.

Otros grandes colorados a quienes presto especial atención son Juan Crisóstomo Centurión y Juan E. O’Leary.

–¿Qué le falta al Partido Colorado para cumplir con sus afiliados y fieles seguidores?

–Un debate interno amplio y sincero, donde el dogmatismo esté vedado, y pueda proyectarse un modelo de partido actualizado para enfrentar con patriotismo los desafíos del siglo XXI.

–¿Ve necesario algún cambio institucional para afrontar la apatía de los jóvenes que, en su gran mayoría, ya no se sienten atraídos por los partidos políticos?

–La mejor estrategia para mantener y sumar adherentes es administrar el poder en función al interés general, más allá del ideario, lo que hace fuerte y atractivo al Partido Colorado son las obras históricas que concretó en función de gobierno.

–¿Conoce alguna iniciativa de la ANR para formar y renovar sus cuadros dirigenciales?

–No estoy al tanto, pero sí puedo dar testimonio, porque lo he vivido durante la última campaña (electoral), que existe un gran interés especialmente de los jóvenes por mejorar su formación política para estar en condiciones de contribuir al mejoramiento del Partido Colorado.