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Mundo
miércoles 16 de noviembre de 2016, 08:55

El Parlamento israelí da el primer paso para legalizar las colonias judías en zona palestina

Jerusalén, 16 nov (EFE).- El Parlamento israelí aprobó hoy en lectura preliminar un polémico proyecto de ley para la legalización de enclaves judíos temporales construidos sobre tierras privadas palestinas en el territorio ocupado de Cisjordania, en contra de las órdenes del Tribunal Supremo.

La ley, presentada por el partido procolonización, Hogar Judío, del carismático ministro de Educación, Naftalí Bennet, y respaldado por el Gobierno israelí pese a la objeción de Benjamín Netanyahu, fue aprobada por 57 votos a favor y 52 en contra.

Durante el debate en el Parlamento, la oposición advirtió de las consecuencias que puede tener para Israel un proyecto de ley que no sólo erosionará el Estado de derecho y la separación de poderes, sino que también viola deliberadamente el derecho internacional.

El proyecto, bandera de los grupos nacionalistas, trata de evitar la prevista evacuación de la colonia de Amoná, levantada por colonos sobre tierras de propiedad privada y que el Supremo ha ordenado evacuar antes de que termine el año.

La legislación israelí prohíbe la expropiación de tierras privadas, con o sin indemnización -como prevé la nueva ley-, de forma que considera ilegales todos estos enclaves, calculados por las Naciones Unidas en un centenar.

Para el derecho internacional, todos los asentamientos judíos en el territorio ocupado por Israel en 1967, incluidos los de Jerusalén Este, son ilegales, independientemente de cómo los vea la ley israelí.

El proyecto llegó hoy al Parlamento de la mano de varios diputados nacionalistas que defendieron el derecho de Israel a colonizar su tierra, y que aseguraron que la "ocupación no existe" porque "un pueblo no puede ocupar la tierra que le pertenece", en palabras de la diputada de Hogar Judío, Orit Strook.

Se trata de todos los enclaves levantados por los colonos sin la autorización formal de su propio gobierno, aunque sí con la connivencia de instituciones oficiales y gubernamentales.

La oposición, encabezada por el laborista Isaac Herzog, advirtió de que el proyecto de ley supone un "grave daño" a la autoridad del Tribunal Supremo y calificó de "robo" la intención de que, por primera vez, tierras privadas palestinas sean expropiadas para ser transferidas a los colonos.

"Esto es un robo", repitió varias veces Herzog, quien insistió en que el proyecto no es legal porque atenta contra el Tribunal Supremo, que lo prohíbe, y contra el derecho internacional.

Según expertos citados por medios locales, la ley, de ser aprobada en sus tres lecturas, aún podría ser anulada por el Tribunal Supremo por incluir un apartado de "retroactividad" que en la ley israelí no suele contemplar.

Destacan en ese sentido que una intervención del Supremo conduciría a un peligroso enfrentamiento entre esos dos poderes del Estado, dado que incluso el asesor legal del Gobierno ha advertido que no podrá defender la ley ante las instancias judiciales.