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Mundo
martes 1 de noviembre de 2016, 01:00

El Papa pide a los luteranos y católicos reconocer errores

EFE

MALMOE - SUECIA

El papa Francisco instó ayer a los luteranos y a los católicos a mirar al pasado y “reconocer el error y pedir perdón”, durante la oración conjunta que celebró en la catedral de Lund en el marco de la conmemoración de los 500 años de la reforma protestante.

Francisco llegó ayer a Suecia para participar en los actos de conmemoración del cisma tras la protesta de Martín Lutero en 1517 con la intención de celebrar las cinco décadas de diálogo entre las dos iglesias y lanzar su llamamiento para la unidad de los cristianos. “No podemos resignarnos a la división y al distanciamiento que la separación ha producido entre nosotros. Tenemos la oportunidad de reparar un momento crucial de nuestra historia, superando controversias y malentendidos que a menudo han impedido que nos comprendiéramos unos a otros”, afirmó Francisco en la ceremonia de la catedral de Lund. Y añadió: “También nosotros debemos mirar con amor y honestidad a nuestro pasado y reconocer el error y pedir perdón: solamente Dios es el juez”.

En la catedral luterana de Lund, antiguo edificio católico que desde la reforma en Dinamarca (1658) es patrimonio de los luteranos suecos, el Papa, representantes católicos y luteranos leyeron algunas peticiones para la unidad de los cristianos en una ceremonia en la que se intercalaron cantos y lecturas.

Una de las lecturas fue a cargo de la arzobispa primada de los luteranos suecos, Antje Jackelen, primera mujer en este cargo y que se entrevistó con Francisco en el Vaticano el 4 de mayo de 2015.

Después tomó la palabra el Papa, que pidió a ambas iglesias reconocer que la división se alejaba de la intuición originaria del pueblo de Dios, que anhela estar unido, y aseguró que fue perpetuada históricamente por hombres de poder de este mundo más que por la voluntad del pueblo fiel. Aunque explicó que existe una voluntad sincera por ambas partes de profesar y defender la verdadera fe, también reconoció que tanto católicos como luteranos se encerraron en sí mismos por temor o prejuicios a la fe que los demás profesan con un acento y un lenguaje diferente.