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Mundo
lunes 21 de noviembre de 2016, 01:00

El papa Francisco cierra Año Santo católico marcado por luces y sombras

El santo padre lamentó que en ocasiones "la fuerza de atracción del poder se presenta como un camino fácil y rápido para difundir el Evangelio" y defendió una Iglesia rica en el amor y la misionera.

REUTERS, EFE y AFP

CIUDAD DEL VATICANO

El Papa Francisco cerró ayer el "Año Santo de la Misericordia" de la Iglesia Católica, un periodo que generó esperanza entre muchos fieles pero que también se vio estropeado por conflictos en todo el mundo y por luchas internas dentro de la misma Iglesia.

En una ceremonia solemne en la Basílica de San Pedro, Francisco cerró la "Puerta Santa", a través de la cual el Vaticano dijo que 20 millones de peregrinos caminaron desde su apertura el 8 de diciembre para buscar bendiciones especiales y pasar simbólicamente del pecado a la gracia.

Los "Años Santos" normalmente tienen lugar cada 25 años a menos que un Papa decrete uno extraordinario, como el que se cerró ayer, para llamar la atención sobre una necesidad o un tema particular. El siguiente debía celebrarse en 2025, pero Francisco preocupado por las crecientes divisiones y conflictos en el mundo y por la polarización entre los católicos, llamó a uno especial sobre el tema de la misericordia, en medio de sus intentos para que la Iglesia sea más inclusiva.

en defensa de la Iglesia. "Este tiempo de misericordia nos llama (...) a redescubrir el rostro joven y hermoso de la Iglesia, que resplandece cuando es acogedora, libre, fiel, pobre en los medios y rica en el amor, misionera", dijo. "La misericordia, al llevarnos al corazón del Evangelio, nos exhorta también a que renunciemos a los hábitos y costumbres que pueden obstaculizar el servicio al reino de Dios; a que nos dirijamos solo a la perenne y humilde realeza de Jesús, no adecuándonos a las realezas precarias y poderes cambiantes de cada época", agregó. Francisco afirmó que cuando Jesús fue crucificado, mostraba una realeza paradójica: "su trono es la cruz; su corona es de espinas; no tiene cetro, pero le ponen una caña en la mano; no viste suntuosamente, pero es privado de la túnica; no tiene anillos deslumbrantes en los dedos, sino sus manos están traspasadas por los clavos; no posee un tesoro, pero es vendido por 30 monedas".

seguir con la apertura. Estos actos estuvieron acompañados a menudo por declaraciones destinadas a sacudir la conciencia de los hombres, los gobiernos y hasta de los prelados. Así, Francisco denunció la "esclerosis espiritual" o la indiferencia de una sociedad de consumo obsesionada con el dinero. "El que está a nuestro lado no solo posee el estatuto de desconocido, inmigrante o refugiado, sino que además se convierte en una amenaza, adquiere el estatuto de enemigo", deploró el sábado.

"El Papa se interesa en los pobres, es un ejemplo de caridad", dice una novicia española de 19 años, perteneciente a la congregación del "Verbo Incarnato".

Algunos círculos católicos conservadores lamentan no obstante que el discurso del Papa se centre tanto en la justicia social y la paz en el mundo, en vez de promover los valores tradicionales de la Iglesia. Cuatro cardenales desafiaron al Papa esta semana sobre uno de sus textos fundamentales que aporta una tímida apertura frente a las parejas divorciadas que se vuelven a casar por la vía civil.