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Arte y Espectáculos
lunes 19 de septiembre de 2016, 22:42

El Ojo Salvaje proyecta documental del francés Dominique Dubosc

Como cierre de las actividades de El Ojo Salvaje, este martes se proyectará el documental "Memoria Desmemoriada", de Dominique Dubosc (FR), en el local de la Alianza Francesa (Mariscal Estigarribia 1039 casi EE.UU).

La entrada para esta actividad será libre y gratuita. Su director aseguró en una entrevista con EFE que llegó a este país "con una filmadora y un poco de película" y se desempeñó como profesor de antropología en la Universidad Católica, aunque "no era un verdadero antropólogo", confesó.

"Lo que siempre quise hacer fue cine, más o menos desde que tenía 14 años. En Paraguay me interesó la manera en que vivían los campesinos: era 1968, pero vivían como hacía 200 años. Así que grabé la vida de una familia de campesinos pobres, desde un punto de vista etnográfico, como testimonio de un modo de vida desaparecido en otros lugares del mundo", relató el cineasta.

Fue así como creó "Cuarahy Ohecha", la primera película de la que luego sería una extensa carrera, y la que a su vez es una de las primeras cintas filmadas en Paraguay.

Su segundo filme, "Manojhara", nació también en este país, cuando su tren se detuvo en la estación de Sapucái, unos 100 kilómetros al sur de Asunción, cerca de donde existía un sanatorio para enfermos de lepra.

"Bajé para visitar el leprocomio y me quedé cuatro meses. Decidimos hacer una película juntos, como un tipo de juego en el que participaran todos. Los leprosos estaban entonces muy apartados, la gente les temía y a su alrededor corrían leyendas como en la Edad Media", rememoró.

En este lugar donde las personas llegaban "como al fin del mundo, a la región de la muerte", Dubosc supo contar "una película feliz sobre la fuerza de la vida" que los enfermos encontraron al "verse en los otros" y aceptar su condición.

Dubosc regresó a este sanatorio 41 años más tarde y fue recibido por algunos de los protagonistas de su película, que nada más verle le saludaron por su nombre.

"Volver y reencontrarse con los lugares y las personas de entonces es algo vertiginoso. Los primeros días es como si no caminaras por el suelo, como si flotaras varios centímetros por encima", ilustró el cineasta.

Este vértigo, este caudal de la memoria que mira de frente a un pasado fugaz fue lo que trató de atrapar Dubosc en "Memoria desmemoriada".

"La memoria es un movimiento. No es un lugar ni una construcción, sino un pasaje. Los recuerdos son sombras que no se pueden agarrar: si son fijos como fotos, es que son pura ficción. Los recuerdos están influidos por la emoción del presente. Pero cuando uno ha vivido muchos años, siente que camina por un precipicio de tiempo y recuerdos. Por eso es tan necesario el olvido", explicó Dubosc.

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