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Editorial
martes 28 de junio de 2016, 01:00

El nuevo mapa político debe impulsar una oposición digna

El resultado de las recientes elecciones del Partido Liberal Radical Auténtico (PLRA) refuerza la tendencia a integrar una nueva alianza opositora para enfrentar al cartismo colorado, de cara a las elecciones generales del 2018. Sin embargo, el país necesita de una oposición política digna, que actúe como contralor ante el Gobierno actual, que plantee soluciones a los grandes problemas nacionales, que no traicione sus principios por ventajas oportunistas y ofrezca proyectos alternativos para disputar el poder, de modo que la ciudadanía pueda elegir la mejor opción, en el marco del juego democrático. La actitud que demuestren los líderes de este nuevo mapa político, a partir de ahora, resultará clave para diseñar un país con mejores posibilidades.

Aunque estuvieron marcadas por un alto ausentismo, las elecciones de nuevas autoridades del PLRA, uno de los dos mayores partidos políticos del Paraguay, realizadas el domingo último, arrojaron un resultado que altera el mapa político y posiciona de manera distinta a los protagonistas en los juegos del poder.

La victoria del candidato Efraín Alegre y la derrota del representante del oficialismo liberal, Líder Amarilla, marcan un punto de inflexión en la conducción partidaria dirigida por el senador Blas Llano, a quien se cuestiona una gran cercanía y colaboración con el actual presidente de la República, Horacio Cartes, del Partido Colorado, lo cual ha desdibujado mucho el perfil opositor de esta importante fuerza política.

Alegre toma el poder de su partido en momentos en que un nuevo aliado suyo, el también liberal Roberto Acevedo, ha sido elegido como nuevo presidente del Congreso Nacional, en una reciente hábil maniobra de varios sectores de la oposición, lo cual se interpretó como una fuerte derrota política del presidente Cartes.

Con este ambiente de crecimiento coyuntural de las fuerzas de oposición –que incluye a un importante sector interno del Partido Colorado–, se habla de conformar una amplia alianza electoral para enfrentar al oficialismo cartista en las elecciones generales del 2018, que podría unir nuevamente al PLRA con la izquierda representada por el Frente Guasu –cuyo principal precandidato vuelve a ser el ex presidente Fernando Lugo, aunque se mantienen las dudas acerca de la viabilidad constitucional para su reelección–, y con otras fuerzas políticas, sin descartar a sectores de oposición interna del coloradismo.

Esta nueva coyuntura que modifica el mapa político, sin embargo, no debería ser aprovechada por los líderes en un sentido estrictamente electoral.

El Paraguay necesita contar con una oposición política digna, que actúe como contralor ante el Gobierno actual y su obsesión por copar todos los espacios de poder.

Una oposición que acompañe a las demandas de los diferentes sectores de la sociedad, que sea sensible ante los grandes problemas nacionales y que plantee soluciones creativas ante las diversas instancias estatales.

Una oposición que no traicione sus principios por ventajas oportunistas y que, por sobre todo, ofrezca proyectos alternativos para disputar el poder dentro del libre juego democrático, de manera que los electores puedan optar por la mejor opción en los próximos comicios.

La actitud que demuestren los actuales líderes de este nuevo mapa político resultará clave para diseñar un país con mayores posibilidades de desarrollo y de brindar mejores oportunidades a sus habitantes.