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Mundo
jueves 9 de febrero de 2017, 19:50

El nominado de Trump para dirigir Sanidad tampoco convence a los demócratas

Washington, 9 feb (EFE).- El nominado por el presidente de EEUU, Donald Trump, para dirigir el Departamento de Salud, el congresista Tom Price, se sumó hoy a la lista de polémicos nombramientos y tensos debates en el Senado de EEUU, al no convencer a los demócratas como un buen candidato para el puesto.

Price, cirujano ortopédico de carrera y congresista por Georgia desde hace 10 años, no ha logrado disipar las dudas entre la bancada demócrata sobre su capacidad para dirigir la Sanidad estadounidense, como viene ocurriendo con la mayoría de los nombramientos del magnate.

En las últimas horas de debate sobre su confirmación, cuya votación final en el pleno de la Cámara Alta se espera para la madrugada del jueves al viernes, las opiniones sobre su desempeño continuaban totalmente polarizadas, aunque dada la mayoría republicana, Price logrará el consentimiento del Senado de forma inevitable.

No obstante, los demócratas continuaron turnándose durante las horas de debate restantes del día de hoy para dejar constancia de su desacuerdo con el perfil del candidato, quien además será el brazo ejecutor de la derogación de la reforma sanitaria del expresidente Barack Obama.

El senador demócrata Sherrod Brown subrayó una propuesta hecha por Price en el Legislativo y que tenía como objetivo revisar las ayudas médicas a las personas mayores, en parte aumentando la edad a la que se podría empezar a disfrutar de dicho programa por encima de los 65 años.

"Conozco a muchas personas que trabajan, que están de pie todo el día, que trabajan con los brazos y los hombros. No pueden trabajar hasta que tengan 67 o 70 años (y no tener ayuda médica)", dijo Brown, quien tachó la propuesta de Price de "inmoral".

Como han hecho durante el proceso de confirmación de Price, los republicanos rechazaron las críticas contra el aspirante y defendieron que el congresista está bien cualificado para el puesto, por lo que, a su juicio, no merece que los demócratas sigan demorando aún más su confirmación.

"Probablemente tiene más conocimiento sobre nuestro sistema de atención médica que nadie en la Tierra", dijo el republicano Orrin Hatch.

"Estamos retrasando, y bloqueando y luchando contra la gente que no deberíamos estar luchando. Algunos de los argumentos falsos que se han planteado son simplemente patéticos", agregó Hatch.

Otros senador republicano, John Cornyn, dijo que los demócratas están arrastrando el debate sobre Price y otros nominados de Trump sin razón sustantiva.

"Ralentizar el proceso de confirmación con el único propósito de demorarlo creo que ignora el mandato que recibimos el 8 de noviembre del pueblo estadounidense cuando votaron por el cambio", afirmó en alusión a la victoria de Trump en los comicios presidenciales.

"Después de que todas las preguntas se han hecho y toda la investigación se ha llevado a cabo, retrasar por retrasar no sirve a ningún propósito útil", insistió.

Los nominados para el Gabinete de Donald Trump están registrando las votaciones más polarizadas de la historia del país, ya que normalmente los candidatos a ocupar un cargo de tal importancia suelen ser aspirantes que puedan contar con el consentimiento de ambos partidos.

Entre los aspirantes nombrados por Trump, los demócratas estuvieron de acuerdo con nombres como el del exgeneral James Mattis, como secretario de Defensa, o John Kelly, como secretario de Seguridad Nacional; sin embargo, otros como la multimillonaria Betsy DeVos, al frente de Educación, o el magnate petrolero Rex Tillerson, como secretario de Estado, han sido muy controvertidos.

El caso de Price se suma a la lista de los nominados con menos aceptación en la bancada demócrata, llegando estos incluso a ausentarse a la votación de su nombramiento en el Comité de Salud para boicotear el proceso.

En las últimas semanas se revelaron distintas informaciones que apuntaban a que Price había invertido en acciones de farmacéuticas que iban a verse beneficiadas por una ley que él mismo apoyó en la Cámara Baja, por lo que los demócratas dudan de su integridad ética ante lo que podría ser un mal uso de información privilegiada.

Además, son especialmente suspicaces a su nombramiento porque será el encargado de poner en marcha el desmantelamiento de la reforma sanitaria que tanto costó implementar al expresidente Obama.

Los planes que tiene el futuro secretario de Salud reemplazarían la ley actual por un proyecto que supondría grandes perjuicios para enfermos, ancianos y pobres; y proporcionaría una ayuda significativamente menor a aquellos enfermos con condiciones preexistentes, entre otras cosas.

El mayor recorte para los pobres en el plan de Price es la derogación total de la expansión de Medicaid, un programa que actualmente cubre a millones de estadounidenses de bajos ingresos, aunque los republicanos aún no se han puesto de acuerdo para definir un plan sustitutivo integral.